Es normal que los niños y las niñas estén llenos de energía, sin embargo, hay que saber distinguir cuando se trata de un comportamiento propio de su edad o cuando ya podría representar algo diferente; tomando en cuenta eso te decimos cómo se comporta un niño con déficit de atención e hiperactividad.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una afección que se caracteriza por una combinación de problemas persistentes que están relacionados con la dificultad para mantener la atención, así como comportamientos impulsivos o de hiperactividad.
Así lo explica la prestigiosa Clínica Mayo.
Señales para identificar a un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad
Para saber si un niño tiene trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es importante tener en cuenta que hay síntomas diferentes y muy variados de esta afección, algunos están relacionados con la dificultad para poner atención, mientras que otros pueden caer más en el lado de la hiperactividad o impulsividad.
Estos síntomas aparecen antes de los 12 años.
Por parte de la falta de atención puede haber síntomas como:
no ser capaz de prestar atención minuciosa a los detalles o comete errores por descuido en las tareas escolares, le cuesta trabajo permanecer concentrado en tareas o juegos, parece no escuchar aún cuando se le habla directamente, tiene dificultad para seguir instrucciones o no logra terminar las tareas; no puede organizar tareas y actividades.
Un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad también puede evitar o disgustarse si tiene que hacer actividades que requieran un esfuerzo mental de concentración, o bien, perder constantemente objetos o juguetes.
Ahora bien, los comportamientos de hiperactividad pueden incluir el estar inquieto o dar golpecitos con las manos o los pies, permanece inquieto en el asiento, busca estar en constante movimiento, tiene problemas para realizar juegos o actividades tranquilas.
Diferencias entre síntomas de TDAH en niños y adolescentes
Otra de las características o peculiaridades de este trastorno es que puede presentar síntomas desde la niñez, es decir, antes de los 12 años, sin embargo hay algunos que pueden prevalecer o incluso ser más notorios en la adolescencia.
Por lo general, conforme el niño con déficit de atención e hiperactividad crece, van disminuyendo los síntomas relacionados a la hiperactividad y se van acrecentando las dificultades para poner atención o la facilidad con la que se distrae.
Un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede hablar mucho, interrumpir a quien le hace preguntas, le cuesta trabajo esperar su turno o bien, interrumpe conversaciones juegos o actividades y busca entrometerse en ellas.
¿Qué hacer si mi hijo tiene trastorno por déficit de atención e hiperactividad?
Precisamente en este sentido, es necesario saber en qué punto ya deberías comenzar a tomar medidas, pues según el Instituto de Salud Mental de Estados Unidos, si el niño o adolescente presenta seis síntomas persistentes de falta de atención o seis síntomas persistentes de hiperactividad durante un período de 6 meses, es momento de buscar ayuda para mejorar su calidad de vida.
La clave está en definir metas pequeñas para tu familia y para tu hijo, así como en mantener la calma y ser paciente; recuerda que lo más recomendable es que tu hijo aprenda con el ejemplo y si tú le hablas calmado o calmada, probablemente él también se calme y no represente mayor problema.
Tómate el tiempo de convivir con tu hijo o hija, de entenderlos y observar todas las cualidades que tienen; esta visión realista y comprensiva puede hacer que el camino de acompañar a un niño con déficit de atención e hiperactividad no sólo sea más sencillo sino también más empático.
Construye relaciones sanas dentro de la familia; hacer que la familia núcleo sea el refugio de cada uno de los miembros, es fundamental para mejorar su calidad de vida, independientemente de que tengan o no déficit de atención.