Por información publicada hoy nos enteramos que el Instituto Electoral de Tamaulipas revisó los expedientes de poco más de 1600 ciudadanos y ciudadanas con interés de ser consejeros electorales tanto de rango municipal como distrital.

Nos dicen que de tal universo poco más de seis cientos deben de completar la documentación exigida por lo se les informa de un plazo perentorio.

Irremediablemente se vino a mi mente las varias veces que concursé para obtener un cargo en algún órgano electoral y como rs que dichos concursos son amañados y solo pueden ganar con el patrocinio del partido en el gobierno; según tiempo y lugar.

De manera breve le comentaré algunas experiencias propias producto de evaluaciones tanto del congreso federal como del congreso local y una más concursando en el órgano electoral local.

Los más amañados y experimentados son desde luego los concursos de la cámara federal de diputados, su respectiva comisión integrada para seleccionar candidatos a consejeros electorales.

Cuando usted se apersona y entrega la documentación exigida desde ahí comienza la farsa; por ejemplo si entrega la credencial de elector simple le dirán que se requiere notariada.

Si la entrega notariada le dirán que se requiere certificada por el órgano electoral del Distrito Federal que corresponda su domicilio.

Y así poco a poco van quitando aspirantes para llegar al “listado aprobado previamente por cada padrino”.

Y nos engañan incluso a quienes presumimos de ser trinchones en el tema electoral.

Hace cinco años varios tamaulipecos concursamos para ocupar un asiento en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral; en la sede de la evaluación escrita o sea el amplio salón de la cámara federal de diputados en la Ciudad de México , ahí mismo me encontré con los tambien aspirantes Tania Gisela Contreras López y Hugo Resendez Silva.

El padrino de ambos todavía no crecía lo suficiente y ambos [como yo] quedamos fuera de la jugada.

Los concursos como los aqui comentados son una simulación perfectamente organizada. Quienes concursamos lo sabemos y nos atenemos a un descuido -apendeje de los organizadores o al apoyo de un padrino poderoso.

Posdata: De nuevo invoco a su comprensión porque sigo sin resolver mi problema del equipo y escribo en el teléfono celular.

Me dice la policía cibernética que pronto llegarán al meollo del problema. Atentos y atentas dentro y fuera del gobierno.