Por Erika Hernández y José Alvarado

En el año de 1987 en una calle muy transitada de la ciudad llegó don Margarito Posada Rodríguez a colocar su puesto de verduras con la esperanza de un mejor porvenir para él y su familia.

Don Margarito nos cuenta que fue el pionero al adentrarse al mundo del comercio en la calle del 7 Hidalgo.

Sus inicios fueron un poco amargos pues se enfrentaba a distintas situaciones una de estas fueron las autoridades municipales ya que le quitaban su mercancía con el argumento de que no había permisos para laborar en ese lugar.

Así resistió durante algunos años hasta que dirigentes como Lupe Yepes y Guillermo Riestra formaron una unión con don Margarito para conseguir los permisos necesarios que lo dejarían seguir en ese lugar y ya no sólo a él sino que se fueron incorporando más comerciantes.

Con la incorporación de estos comerciantes se empezó con la repartición de lugares, a don Margarito de tener cuatro metros o incluso la mitad de la calle, se segmentaron en 2 metros y medio para cada comerciante.

Las cosas habían cambiado, ya don Margarito no pagaba un peso con sesenta centavos por todos esos metros sino que ahora él y los demás comerciantes pagan $110 mensuales.

Conforme pasó el tiempo llegaron a esa calle los “comerciantes piratas” estos no tienen un espacio definido sino que se van acomodando donde encuentren un lugar y a estos les corresponde una cuota diaria de $20 o con lo que los inspectores crean conveniente.

Don Margarito quien ya por largos años ha sido conocido como “negro” entre los comerciantes es un hombre que diariamente se levanta a las 5 de la mañana para llegar a tiempo a poner su puesto en donde le ofrece calidad de distintas frutas y verduras a sus clientes.

Sin duda don Margarito es sinónimo de constancia, pues a pesar de que viene desde el ejido Aquiles Serdán, muchas veces tiene que venirse de “raite” pues el servicio de transporte público de este ejido no es muy habitual aun así llueve, truene o relampaguee siempre verás a negro en aquel lugar.