Por: Rigoberto Hernández Guevara
Ciudad Victoria, Tamaulipas.-
Decía el finado actor y director de teatro Alberto López, que del ex Asilo Vicentino, hoy Museo Regional de Historia, iniciaba un túnel que llevaba a la presidencia municipal de Victoria. Según esto el viejo túnel que servía como vía de escape en época de las luchas armadas revolucionarias, también se comunicaba con la Estación del tren y la Catedral de la ciudad.
Sin embargo el edificio de corte victoriano construido en 1878 a instancias del gobierno de Guadalupe Mainero, para las damas vicentinas que se congregaron en la ciudad, fue orfanato y asilo de mujeres que vinieron a avecindarse de distintos lugares de la república y pequeños poblados requeridos para servicios menores.
La historia daría otro fin a este edificio, al cual se le instalaron troneras -esas que se observan hacía la calle Allende-, cuando convertido en cuartel militar hizo espacio a soldados que llegaron a darle vida castrense a este lugar.
La ciudad aún era un resquicio provinciano con apenas algunos 200 soldados y allí en ese sitio muchos de quienes hoy son mayores hicieron su ejercicio militar cuando aún se marchaba con el rigor de la práctica militar, fusil en mano. Los soldados llevaban a los muchachos al extremo de la condición física y eran famosas las hazañas y anécdotas de quienes participaban en esas marchas con la característica dureza de los militares de entonces. Sin dobleces.
Pocos sabían manejar; no abundaban los carros en la ciudad, salvo el Volkswagen del dueño de la farmacia, la camioneta del profesor Raúl Peña, el viejo coche Maverik del profesor Leopoldo Mendivil. Por eso cuando les preguntaron a un puñado de reservistas que si alguno de ellos sabía manejar sólo tres levantaron la mano. Luego el soldado fue por ellos y los puso a manejar carretillas para sacar escombro.
CONTEXTO HISTÓRICO DEL HOSPICIO VICENTINO
Durante el gobierno del General Porfirio Díaz en las postrimerías del Siglo XIX y principios del XX, Ciudad Victoria llegó a los 10 mil habitantes, incluyendo a los inmigrantes árabes, chinos e italianos. Marcando el comienzo de impulso urbano en los fines del siglo XIX, que se extendería hasta los años 20’s del siglo pasado. Impulso urbano que, por cierto, no tiene precedente en la historia de la ciudad.
En 1870 en ciudad Victoria se inició la construcción de la catedral de Nuestra Señora del Refugio en reemplazo de la antigua parroquia, gracias a la formación del obispado de Tamaulipas. En este periodo el clero promovió la construcción de la iglesia del Sagrado Corazón en la Plaza de la Libertad (hoy Juárez), el Santuario de Guadalupe y el Hospicio Vicentino.
En el año de 1871 se designa a don Ignacio Montes de Oca y Obregón primer obispo de Tamaulipas con sede en esta ciudad.
Se construyó el Ferrocarril del Golfo que conectó a Monterrey con el puerto de Tampico. En 1890 pasó por la ciudad la primera locomotora que iba de Monterrey a Tampico y en 1893 de inauguran los edificios de la Estación; floreciendo un nuevo corredor urbano formado por la Estación y la Plaza de los Héroes, pues sobre la calle Real (hoy Hidalgo) surgió el moderno Mercado Argüelles, en honor al gobernador que lo inauguró en 1907, con arcadas en dos niveles de piedra y ladrillo, el cual se convirtió en el principal centro de abastos de la ciudad durante lo que fue el siglo XX.
En 1896 la maestra victorense Estefanía Castañeda Núñez de Cáceres establece en Victoria el primer Jardín de Niños de la república y de Latinoamérica.
El 18 de julio de 1897 se devela la primera estatua erigida en Victoria y en el Estado, busto de bronce del Lic. Benito Juárez García en la Plaza de la Libertad hoy Plaza Juárez.
En 1898 don Porfirio Díaz apadrinó el funcionamiento del ferrocarril urbano de tracción animal. Que corría por la calle Hidalgo hasta la estación, el panteón y un ramal hacia la Hacienda de Tamatán, propiedad del Coronel Manuel González hijo; ese mismo año se funda el Paseo Méndez.
De igual manera el gobierno construyó el Hospital Civil (1889) en la zona poniente, y en el centro de la ciudad el Instituto Literario del Estado y la penitenciaría. Así mismo de 1891 a 1919 se construyó el edificio que hoy ocupa la presidencia municipal. Ya en 1899 se inauguró el antiguo Teatro Juárez en el sitio donde hoy se encuentra el Palacio de Gobierno de Tamaulipas.
En 1901 Don Guadalupe Mainero pone en funcionamiento el primer telégrafo local y se estrena el alumbrado eléctrico. Fue hasta 1910 que arribó a ciudad Victoria el primer vehículo que hizo las delicias de la clase pudiente de la pequeña ciudad, que se daban lujos al estilo europeo tal como se estilaba en esa época porfirista.
Aparejada a la modernización de la ciudad el auge agropecuario auspició el desarrollo de haciendas en la periferia urbana en la que destacó la hacienda de Tamatán propiedad del hijo del General Manuel González. De igual modo, en lo que hoy se conoce como el primer casco urbano, surgieron hermosas residencias y comercios particulares.
De ese entonces sobreviven ahora, como edificios históricos, el comercio “La Primavera” y la “Casa Filizola Hermanos”, este último fue propiedad de inmigrantes italianos.
Bajo los buenos y sacros oficios de Filemón Fierro Terán, obispo de la Diócesis de Tamaulipas, el terreno donde se construyó el ex Asilo Vicentino fue donado por Don Fermín Legorreta Fernández y su esposa la señora Eugenia Castañeda Núñez de Cáceres.
Tal como se acostumbraba en aquella época los ciudadanos victorenses se cooperaron con al menos un sillar para la construcción del edificio que venía a subsanar el problema del abandono de ancianos y de niño huérfanos de la localidad.
Se dice que en 1923 acosadas por el proceso revolucionario las damas que daban servicio en el asilo huyeron del lugar dejando en manos de alumnos y otros religiosos las reliquias de la capilla y otros enseres propios de un convento.
Pronto el viejo edificio pasó a manos de la Secretaría de la Defensa Nacional, siendo cuartel militar del 29 Regimiento de Caballería y del 77 Batallón de Infantería.
Un tiempo el edificio quedó abandonado y a punto del colapso luego de que el Ejército cambió sus instalaciones a lo que hoy es academia de una corporación policíaca en el 8 ceros Carrera. Fue a instancias del gobernador Américo Villarreal Guerra en que se dio paso a una asociación civil “Amigos del Museo” para que hicieran actividades tendientes a recuperar el inmueble prácticamente destruido.
El edificio fue finalmente restaurado en su totalidad con el apoyo del Conaculta y el gobierno del estado. Y desde 1991 ocupa oficinas del Consejo para la Cultura y las Artes primero, después Instituto para la Cultura y las Artes y hoy es un Museo Regional de Historia desde el 23 de febrero del 2003. El guión científico del museo estuvo a cargo del doctor Octavio Herrera Pérez quien afirmó en ese entonces que “el nuevo museo aborda la historia del estado desde sus orígenes remotos, hasta el Tamaulipas contemporáneo, con su diversidad regional”.
Para la instalación y adecuación del museo los restauradores o quienes construyeron los accesos, utilizaron material de aluminio y hierro que empotraron en los viejos sillares de las naves principales. Como las restauraciones “modernas” en Europa. Sus jardines están siempre bien cuidados; sin embargo las piezas de que consta el museo, muchas de ellas son propiedad de otros museos en estados del país, pero son parte de nuestra historia regional.
Créditos fotografía:
Maestro
Alejandro Mandujano
Acinta Arq