De la mano del colombiano Juan Carlos Osorio, el Tri ha tenido un inicio de Hexagonal como hace 12 años no vivía, con la tranquilidad como bandera y los resultados como producto del proceso que ha tenido el timonel, situación que se traduce en el primer lugar de la eliminatoria y en la posibilidad de acabar con una racha de 13 años sin ganar en territorio trinitario.
Para ello, la Selección Mexicana deberá superar a los Saca Warriors, quienes en tres partidos de la ronda final tienen la misma cantidad de puntos luego de haber revivido el viernes pasado al vencer a Panamá.
Además del rival en turno, el Tri tendrá que superar factores como el 50 por ciento de humedad que se siente en la isla, los más de 30 grados de temperatura, la precariedad del estadio y el pésimo estado del terreno de juego que son parte del folclore que representa eliminarse en la Concacaf.
Los cambios no serán ajenos. Si antes ya los había, ahora algunos serán obligados por lesión y otros por el estilo del rival por lo que el 11 que México mostró ante Costa Rica será, al menos en el 50 por ciento, distinto al que tendrá a Trinidad y Tobago.