Por Ricardo Flamarique

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Hace cinco años, Silver Fly contó una historia que muy pocos conocían detrás de su máscara: a los nueve años perdió a su madre, vivió en la calle y pasó noches sin un techo donde dormir.

Hoy, aquel niño que creció debajo de los cuadriláteros no solamente es luchador profesional. También encabeza un proyecto que busca devolverle a Ciudad Victoria las grandes funciones de lucha libre.

Con Silver Promotions Wrestling, el gladiador victorense pasó de reunir cerca de 300 aficionados en un pequeño recinto a llevar alrededor de dos mil personas al Gimnasio Siglo XXI, además de presentar carteleras con reconocidos exponentes independientes, figuras del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) y, recientemente, talento de AAA y luchadores que han aparecido en WWE.

El crecimiento ocurrió en poco tiempo.

Pero la historia comenzó mucho antes.

UNA PROMESA A SU MADRE

En junio de 2021, durante una entrevista para Extremo Deportivo, Silver Fly habló por primera vez de una infancia marcada por la muerte de su madre, María del Refugio Rodríguez López.

“Fue difícil, yo a los nueve años me quedé en la calle, mi mamá falleció”, recordó entonces.

Su madre murió víctima de cáncer cuando él tenía nueve años y diez meses. Después de perderla, Silver relata que pasó aproximadamente un año viviendo entre las calles y la central de autobuses, hasta quedar bajo resguardo del DIF Tamaulipas.

Posteriormente ingresó al albergue sustitutivo Cuautli, donde continuó sus estudios y aprendió diferentes oficios.

Fue precisamente durante una actividad del albergue cuando se reencontró con su madrina de bautizo, Juanita Ortiz, quien al conocer la muerte de su madre comenzó los trámites para hacerse cargo de él.

Con el tiempo, Juanita Ortiz y Daniel Vázquez Aguilar se convirtieron en su familia.

Silver terminó la secundaria y preparatoria y posteriormente se graduó como ingeniero ambiental en la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Pero mientras estudiaba llevaba una segunda vida que durante años mantuvo oculta de sus padrinos.

Una vida que cabía en un cuadrilátero de 6.10 por 6.10 metros.

Era luchador.

“Mis padrinos no sabían que yo luchaba, se enteraron hasta que estaba en la universidad. Siempre dejaba mis máscaras y mis trajes con un amigo, me guardaba la maleta y su mamá me lavaba la ropa”, contó en aquella entrevista.

La lucha libre no había aparecido por casualidad.

Buena parte de su infancia transcurrió debajo de un ring observando luchar a su madre, quien utilizaba el nombre de “La Potra”.

Años después, tras reencontrarse con parte de su familia biológica, también descubrió su parentesco con Jair Soria, Shocker.

Pero detrás de su insistencia por convertirse en luchador existía principalmente una promesa.

Antes de morir, su madre le dejó unas palabras que Silver nunca olvidó:

“Tú tienes que ser alguien en la vida y no puedes andar como yo en la calle”.

DE LUCHAR EN LOS CARTELES A ORGANIZARLOS

Silver Fly consiguió abrirse camino en la lucha libre profesional y presentarse fuera de Tamaulipas. Para él, llegar a una arena de la Ciudad de México significó comenzar a cumplir aquella promesa.

“Desde el momento en que llegué a pisar una arena en México, yo siento que desde ahí Silver fue alguien, donde logré cumplir esa promesa que le hice a mi madre. De ahí en adelante, el trabajo y la constancia me llevaron a seguir creciendo”.

Pero eventualmente apareció otro objetivo.

Durante años, Ciudad Victoria tuvo pocas oportunidades de recibir funciones importantes de lucha libre fuera de las tradicionales carteleras de la Feria Tamaulipas.

Silver Fly consideró que existía público suficiente para recuperar la actividad durante otras épocas del año.

Así nació Silver Promotions Wrestling.

“Todos sabemos y crecimos con una cultura luchística, popular, y sabía que aquí en Ciudad Victoria podría ser una plaza como lo fue en su tiempo de lucha libre a nivel nacional”, explica.

EL PRIMER LLENO

La primera prueba llegó el 31 de enero de 2025.

El escenario fue Koliseo, un pequeño restaurante con capacidad aproximada para 300 personas.

Silver reconoce que antes de comenzar existía incertidumbre sobre la respuesta que tendría el proyecto.

“Habíamos trabajado mucho para poder hacer una función en un lugar donde creíamos que no íbamos a llenar. Creí que no iba a funcionar”.

La respuesta comenzó desde temprano.

“Estuvo llegando gente, llegando gente, llegando gente. Si mal no recuerdo, puedo decir que hasta gente se quedó afuera”.

El recinto se llenó.

Aquella función representó el punto de partida para buscar escenarios de mayor capacidad y carteleras más ambiciosas.

El apoyo de inversionistas locales permitió que el proyecto continuara creciendo y que Silver Promotions comenzara a contratar luchadores de mayor reconocimiento.

LLEGARON LAS FIGURAS

El 5 de diciembre de 2025 se realizó la que Silver considera una de las primeras grandes funciones de la promotora.

LA Park, Diamante Azul y Laredo Kid encabezaron el cartel.

Silver Fly también tuvo participación esa noche al lado de Hijo de Máscara Sagrada, Aerostar y Zumbido, enfrentando a Hijo de Fishman, Símbolo, Bebote y Cowboy Jr.
Para entonces su papel había cambiado.

Ya no era solamente el luchador contratado para aparecer en una función. También estaba involucrado en hacer posible que figuras nacionales llegaran a Ciudad Victoria.

“Ver a estrellas de ese calibre como LA Park te motiva a seguir haciendo las cosas bien, a seguir trabajando, a seguir luchando para poder llegar hasta el lugar donde ellos están”.

Después llegaron nombres como Soberano, Hechicero, Último Guerrero, Blue Panther y Komander.

Posteriormente, Silver Promotions consiguió presentar una cartelera con talento de AAA y luchadores que han tenido presencia en WWE, entre ellos Psycho Clown y Mr. Iguana.
El crecimiento sorprendió incluso a quienes estaban detrás del proyecto.

“Cuando nos sentamos a ver el tema de las carteleras no nos lo creíamos. Decíamos: ‘¡A la madre! Viene Soberano, viene Komander, viene Hechicero, Último Guerrero, Blue Panther; y a la otra función Psycho Clown, Mr. Iguana’”.

LA NOCHE EN QUE SE PARTIÓ EL RING

Pero el crecimiento también trajo problemas.

Uno de los momentos más complicados ocurrió precisamente durante una función con talento de AAA.

El ring se dañó.

“Prácticamente se partió”, recuerda Silver.

Sin cuadrilátero no había función.

Mientras el público permanecía en el recinto, el luchador tuvo que dejar momentáneamente al personaje para intentar salvar el espectáculo que él mismo había ayudado a construir.

El equipo buscó una solución inmediata. Silver participó directamente en los trabajos: apretó las cuerdas, amarró y ajustó el último tensor.

“Al final de cuentas le pudimos dar una solución en el momento y fue como la función se pudo llevar a cabo, porque una función de lucha libre sin ring es como ir a los toros sin un toro”.

Fue también uno de los momentos más personales de su trayectoria.

Mientras trabajaba y rezaba para que la función pudiera continuar, asegura haber sentido nuevamente la presencia de su madre.

“No me lo vas a creer, pero esta última vez la vi entrar, la vi sentarse, la vi disfrutar, la vi detrás de mí cuando estaba amarrando el ring, cuando estaba rezando”.

Cuando terminó de ajustar el último tensor comprobó que la estructura había quedado firme.

“Sentí ese alivio de que aquí estoy, aquí estoy y va a salir”.

La función salió adelante.

Aquel niño que alguna vez creció debajo de un ring estaba, años después, otra vez debajo del ring.

Solo que esta vez era él quien lo sostenía.

DEL KOLISEO AL SIGLO XXI

El proyecto que comenzó con alrededor de 300 aficionados alcanzó posteriormente uno de sus mayores escenarios con una función en el Gimnasio Siglo XXI.

El Instituto del Deporte de Tamaulipas se sumó para contar con un recinto de mayores dimensiones y alrededor de dos mil aficionados asistieron al espectáculo.

Para Silver Fly, observar las tribunas representó también recordar todo el trabajo que existe detrás de cada cartelera.

“El simple hecho de acomodar una silla, el simple hecho de poner una cuerda, de llegar temprano, de ser el primero que llegas y el último que te vas, es el trabajo que no se ve”.

La respuesta del público ha sido uno de los factores que, asegura, ha permitido continuar con el proyecto.

Pero entre los miles de aficionados existe un sector que tiene un significado especial para él.

Los niños.

VOLVER A VERSE DEBAJO DEL RING

En una de las funciones recientes, Silver conoció la historia de un pequeño que pidió como regalo de cumpleaños asistir a la lucha libre.

En las tribunas, el niño sostenía un cartel:

“Hoy es mi cumple y mi regalo fue venir a verlos. ¡Lucha, lucha!”

La escena inmediatamente lo regresó a su infancia.

“Cuando ves a niños que hacen un esfuerzo enorme para poder llegar a una función, eso te identifica cuando estabas abajo de un ring, cuando no tenías nada, cuando estabas tocando la puerta o buscando el espacio para poderte colar a la función”.

El niño que alguna vez observó la lucha libre desde abajo del cuadrilátero ahora organiza funciones para que otros niños puedan vivirla desde las tribunas.

Cinco años después de aquella primera entrevista, la pregunta era inevitable.

En 2021, Silver Fly había dicho que “cuando estás en la calle es difícil pensar lo que puedes lograr”.

Ahora había que regresar al origen.

—Si pudieras sentarte hoy frente al niño de nueve años que dormía en la central, ¿qué le diría Silver Fly?

Hubo una pausa.

“¿Qué le diría? ¿Qué no le diría?”.

Volvió a guardar silencio.

“Que ha valido… la pena. Cada noche, cada desvelo. Cada paso que caminamos descalzos. Cada hambre que sufrimos. Cada día de lluvia que pasábamos sin un techo”.

Y cerró:

“Todo ha valido exactamente la pena”.