Diversos estudios han hallado microplásticos en algunos alimentos y, para evitar su consumo, es importante identificar en dónde más suelen encontrarse. Te compartimos los detalles.

La contaminación ambiental continúa siendo un problema a nivel mundial que es capaz de afectar a los alimentos que consumimos durante el día.

Aunque no lo creas, los residuos que se desechan a diario pueden llegar a la mesa y ser ingeridos por nuestra familia, los cuales son conocidos como microplásticos.

¿Qué son microplásticos?

Los especialistas dan a conocer que los microplásticos son un problema preocupante, ya que son partículas de plástico de menos de cinco milímetros de tamaño, siendo polímeros procedentes del petróleo combinado con otras sustancias, que se encuentran en diversos entornos.

El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo explica que provienen de una diversidad de fuentes que se asocian con el ser humano, incluyendo el desgaste de productos plásticos.

Asimismo, pueden relacionarse con el lavado de tejidos sintéticos, deterioro de neumáticos de vehículos y la descomposición de desechos plásticos en el medio ambiente, por lo que también pueden aparecer en el agua, aire y en la tierra.

¿Cuáles son los alimentos que contienen más microplásticos?

Si te preguntas qué alimentos contienen más microplásticos, debes saber que, de acuerdo con el estudio «OCU halla microplásticos en el 68% de los alimentos analizados», se dio a conocer que se realizó un análisis de 102 alimentos de origen marino.

En la investigación de alimentos como mejillones, almejas, chirlas, langosta, gambas y langostinos, se detectó la presencia de microplásticos en 69 de ellos, principalmente microfibras y microfilms.

Asimismo, se ha identificado que en la sal de mesa, carnes y productos procesados, bebidas de plástico y en frutas y verduras también se ha detectado la aparición de microplásticos.

¿Cómo afectan los microplásticos en la salud?

Los investigadores han informado que, aunque se ha registrado una gran cantidad de microplásticos, se continúan realizando estudios sobre su comportamiento y toxicidad en el organismo, debido a que hay muy poca información.

Sin embargo, se ha informado que la ingesta o inhalación de microplásticos puede tener consecuencias para la salud, ya que pueden acumularse en el tracto gastrointestinal y liberar sustancias químicas tóxicas que se usaron para elaborar el plástico, como bisfenoles y ftalatos.

Estas sustancias son conocidas como disruptores endocrinos y se relacionan con el cáncer y consecuencias adversas en el desarrollo de las y los niños.

Los microplásticos que suelen identificarse en algunos alimentos también se relacionan con disfunción inmunológica, inflamación y estrés oxidativo, toxicidad química y facilitar el transporte de patógenos.