Tres meses después de que saltaran las primeras alarmas sobre su crisis de pareja, la actriz Megan Fox y el cantante Machine Gun Kelly tratan de gestionar con la mayor discreción posible el debate que todavía colea acerca de su futuro sentimental.

Los dos enamorados no se han pronunciado con demasiada claridad sobre el estado de su relación y en ningún momento han sugerido que su compromiso matrimonial haya llegado a su fin. Sí admitieron, no obstante, que su historia de amor se enfrentaba ahora a graves obstáculos que tratarían de solventar definitivamente.

Desde su círculo más cercano, se asegura ahora que la pareja está “haciendo todo lo posible” para salvar su noviazgo y, de esta forma, poder seguir adelante con sus planes de boda. Para ello, los dos intérpretes se habrían volcado en la terapia de pareja que iniciaron recientemente, además de “trabajar muy duro” a la hora de eliminar sus hábitos más nocivos y reforzar los aspectos más positivos de su dinámica diaria. Por si eso no fuera suficiente, ambos quieren sacar de la ecuación ese factor de inestabilidad que representa el intenso escrutinio mediático que viven desde entonces.

ALEJADOS DEL ESCRUTINIO

“Están haciendo todo lo posible para que la relación funcione, esforzándose al máximo”, ha revelado un informante en conversación con el medio Entertainment Tonight.

“No quieren atraer más atención sobre su relación. Están en fase de curación y centrados el uno en el otro, también para proteger a sus familias”, ha indicado el mismo confidente sobre los tres hijos de la celebridad: Noah, Bodhi y Journey, fruto de su antiguo matrimonio con el actor Brian Austin Green. Hay que recordar que Megan Fox y Meachine Gun Kelly, cuyo nombre real es Colson Baker, se comprometieron el año pasado y que hace solo unas semanas se dejaron ver en California. “Están mucho mejor”, celebraba un miembro de su entorno a finales de junio.