Miley Cyrus tuvo que tomar terapia por las críticas que recibió como estrella infantil.
La cantante, de 30 años de edad, alcanzó fama mundial en su adolescencia cuando consiguió el papel principal de la comedia de Disney Channel, Hannah Montana, que seguía las aventuras de una colegiala que vivía una doble vida como una famosa estrella de pop, pero solo en los últimos años ha lidiado con los recuerdos dolorosos que le dejó el estrellato inicial.
La columna Bizarre del periódico The Sun publicó unas declaraciones de la cantante: “Cuando miro hacia atrás, a las críticas que recibí cuando era niña, solo en estos últimos años he comprendido lo equivocado que estaba eso.
Soy una gran creyente de la terapia para ayudar a sanar recuerdos dolorosos y estoy en un buen lugar, ¡pero la realidad es que nunca debería haber sucedido!”
La interprete de Used To Be Young, cuya comedia se desarrolló entre 2006 y 2011, se despojó de su imagen de estrella infantil con una interpretación cargada de sexualidad de Blurred Lines con Robin Thicke en los VMA de 2013, el mismo día en que lanzó su obsceno video de Wrecking Ball, pero insistió en que el cambio de su tenía que ver con “demostrar” quién era ella, lejos del personaje que había interpretado.
“No soy una persona que busca atención, pero tenía un motivo para demostrar que era mi propia persona y no un personaje que había estado interpretando. No borraría ninguna parte de mi historia o de mi transición”.