En Tamaulipas como en todo México existe un problema endémico que carcome y debilita a la administración pública, me refiero a los cientos de empleados que por misterioso que parezca aparecen en dos o más fuentes de trabajo, sin desquitar uno de los sueldos o de plano hasta ninguno de ellos, incluso siendo incompatible en horario y área de competencia.
Jefes de Departamento son los encargados de aplicar los diferentes planes y programas de la dependencia, estos siempre conocen con quién cuentan del personal para realizar las acciones que sean requeridas, pero también saben cual trabajador no asiste a su área laboral, ellos reciben ordenes de no denunciarlos o de consecuentarlos pero están en el asunto de la complicidad.
Directores de área, conocen la problemática del ausentismo de personal y por orden directa o por simplemente no contradecir las jerarquías, se hacen de la vista gorda y omiten reportarlos, puesto que están por intereses creados con anterioridad.
Secretarios de Gobierno, generalmente conocen el problema, pero ellos llegaron al jugoso puesto para resolver, los principales problemas de su jefe inmediato el gobernador o titular ejecutivo que esté en funciones en ese momento, y no se mueven sin una orden al respecto y menos buscan dar más problemas, sino resolver los que atañen a sus funciones, pero sin hacer nada contra los aviadores o dobles plaza.
El Gobernador delega esa función básicamente en la Contraloría del Estado, sin desconocer el enorme caudal de recursos económicos que se fugan del gasto corriente por el cuerpo de aviadores de la nómina, pero tampoco actúa en consecuencia, es decir se vuelve omiso y en sus informes anuales no dedica ni un renglón a este problema, cayendo en la omisión informativa y falta de transparencia, ya que la Contraloría del Estado actúa tan solo bajo consigna y se justifica con una serie de procedimientos protocolizados y rutinarios sin actuar a pesar de las evidencias con las que cuenta.
Las leyes del Servidor público no castigan la omisión y la falta de transparencia del gasto público, así que las plazas laborales sin trabajar son fomentadas y consecuentadas sin el menor asomo de vergüenza, no existe un capítulo de la ley que diga que todo aquel funcionario de rango, -que bajo su dirección labore un trabajador que esté en diferentes dependencias sin justificar, o no asista a trabajar en las horas y el tiempo obligatorio para desempeñar su trabajo- sea castigado el titular jerárquico por solapar y/o encubrir con conocimiento o sin el a un trabajador, será severamente sancionado y el desconocimiento de este hecho no sea causa de falta de aplicación de esta ley.
Los Diputados del Congreso del Estado están en el lugar desde donde se puede atacar la corrupción, realizando leyes integras, completas, con presupuesto propio, tiempos de aplicación, sanciones claras sino se aplican y un espacio determinado para llevarlas a cabo; y las pistas de aterrizaje están en muchas de las dependencias estatales, municipales, federales y hasta en la misma universidad y en todas ellas los funcionarios nadan de muertito, sin que los representantes populares llámese los Diputados hagan algo con este problema que taladra y merma las finanzas de las administraciones públicas en todos sus niveles.
El erario público es saqueado y tomado como botín de piratas, es de usos y costumbres no proporcionar información de gente que cobra en la administración pública desde varios frentes o plazas laborales, no hay ley que lo obligue, ni lo castigue, no hay legislador que se aviente ese trompo a la uña, ¿será porque todos tienen uñas y es un juego del sistema político mexicano en donde se puede compensar, castigar y controlar a quienes les sirven? ¿O simplemente la complicidad, va de la mano con la corrupción institucionalizada?, en donde es mejor decir «no corra riesgos, hágase pendejo»…