El cruce de caminos donde todos convergimos puede ser un crucero con su semáforo y todo. El mismo cruce de unos y otros, de extranjeros y nacionales, de propios y extraños, conocidos y desconocidos que se encuentran en la mirada y luego se olvidan.

Son el pobre y el rico, la infantería y los de caballería, el invidente que observa y el que no mira porque no quiere, el roto y el descocido, el iluminado y el de abajo del árbol, el primero y el último, la multitud y el único, el diestro y el siniestro, el derecho y el zurdo, todos y ninguno.

Con el tiempo todo se olvida. Pero ahí en ese sitio inestable del crucero avanzamos con la luz verde para el carro y otros nos detenemos para que pasen los vehículos. Es inútil decir algo y que de igual modo sea escuchado por otros, mientras olvidas lo que dijiste en un momento trémulo, alguien hace algo que irrita los ojos del conglomerado, la morra del perfil restringido y el entacuchado se cubren la nariz de naturaleza fina, delicada, así como para no beber Coca-Cola en bolsa de plástico como en los Ángeles, California.

En el cruce hay ojos que se ven y jamás vuelven a verse. Uno ve gente extraña todo el día hasta que pasa Esteban con Rosalía, que hace rato encontraste en un puesto de tacos. Uno desde luego es sencillo y con una mirada baste para reconocer el escenario urbano donde se detiene el transporte público. Abajo se baila un tango como en Buenos Aires.

El que camina tiene para él la ocasión de acaparar los instantes emotivos de un encuentro inesperado, un abrazo sincero de alguna parte del cuerpo que no genera un aplauso. Habrá quien envidie a la chica bonita, que sabe que lo es pero por lo pronto trae ganas de ir al baño. Uno qué va a saber. Con tanto no se anda preguntando.

Aquí está el cuerudo yendo de Tula a Jaumave y el que dijo que iba para Victoria. Nadie sabe qué ocurre después del crucero ni lo que ocurrió antes, es una idea equivocada creer que sabemos a dónde vamos y con tantas versiones también ignoramos con precisión de donde venimos.

Es un río de peces multicolores sobre la superficie plana del asfalto. Y hay quienes tiran el anzuelo para pescar ganancias de pescadores, otros tiran la piedra y esconden la mano, alguien, nunca se sabe quién, lleva el barrio, el incendio en el vocabulario, enrrachado lleva prisa viendo para todos lados.

Quienes viajan en el sentido contrario, quizás en lugar de encontrarnos nunca nos veamos. Y a pesar de eso con uno siempre hay viejos amigos en el autobús imaginario, compañeros descritos hasta el cansancio, historias que todos sabemos, cuentos y fantasías para divertir a los señores pasajeros.

Luego de años visitas el crucero y siendo otros ciudadanos parecen ser los mismos. Cambió quizás un poco el pelo de negro a morado, el traje sastre se volvió obsoleto y es muy chic el pelo pelón con copete en el techo, barba recortada, y el lenguaje que siendo distinto al de antes significa lo mismo que hace miles de años.

Me imagino que el crucero nació con las personas que iban o venían de un punto como una terminal de autobús, una estación del tren, una casa, una calle donde vivía la muchacha, quién lo sabe. El 8 Hidalgo hoy tiene un semáforo para los peatones que van o vienen del mercado Argüelles.

TENGO OTROS DATOS

TAMAULIPAS, PRIMERO EN RADIO CON COBERTURA ESTATAL AL 100 %

El gobernador de Tamaulipas Américo Villarreal Anaya tiene la prioridad de estar del lado del pueblo tamaulipeco. Alcanzar a comunicar toda la geografía del estado es hoy una realidad gracias al sistema de Radio Tamaulipas. Por eso, en una de las variadas giras, en Ia más reciente al centro del país, trajo la noticia del convenio que firmó con Genaro Villamil, titular del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, cuyo enlace permite capacitar técnica y administrativamente para mejorar la producción de contenidos.

«Me llena de orgullo compartir que mi programa» Diálogos Con Américo» se transmitirá a través de la red del SPR, a más hogares de todo Tamaulipas.

Así seguimos consolidamos una comunicación pública cercana al pueblo» . Dijo el gobernador Américo Villarreal.

HASTA LUEGO