Como suele ocurrir con toda información generada en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, esta última no podía ser la excepción:
El Rector Dámaso Anaya Alvarado sorprende a los paisanos-connacionales pues nos da a conocer que, como en ninguna otra parte del mundo, ahora usarán drones para combatir al gusano barrenador del ganado.
(Asumimos que se refiere tanto a la acciones para detener a la mosca como al correspondiente gusano; en varias especies animales, fuesen domésticas o salvajes).
Agrega que con drones (no especifica número, ubicación y características de los aparatos) aplicará «un producto químico» para combatir al gusano y mosca; que ésta tiene presencia en 23 de los 43 municipios del estado y que «mas de 40 estudiantes de la FMVZ coadyuvarán en ello».
Los drones de Dámaso (o sea la aeronave NO tripulada y manejada a control remoto en base a programas GPS y sensores), según su concepción técnico-científica-humanista, solucionará la ya grave afectación de la plaga que merma los ingresos de los ganaderos organizados de la región y cancela por no menos de año y medio las exportaciones de becerro en pie al mercado de los EUA.
Los maliciosos y desocupados de café, amargados por el éxito científico de Dámaso, hacen votos por que no se trate de un jugosos negocio como aquel del «bombardeo de nubes» que aplicó Dámaso cuando fue Secretario de Desarrollo Rural y que tenía por objeto provocar lluvias ante una enorme seca en la región.
Por mi parte y dejando de lado a esos críticos traumados, le puede anticipar que si llegara a tener éxito la estrategia de Dámaso para el control y prevención de la enfermedad del ganado en comento, ello sin duda le dejará un prestigio internacional y obtendría su grado de Doctor sin mayores trámites.
Algunos observadores no entendemos las ganas de jorobar que tienen los críticos de Dámaso; le envidian que ahora sí tendrá la oportunidad de consagrarse por un lado como eficiente servidor público y por otro como un destacado científico que usa la Medicina para ayudar a la humanidad.
Por nuestra parte y aclarando que no tenemos el gusto de conocerlo personalmente (me refiero al joven Dámaso, porque si conozco algunos drones), pero es muy loable el ejercicio humanista del Rector.
Convoco al Secretario de Finanzas del ejecutivo estatal a que no sea miserable y asigne los presupuestos necesarios.
Como también invito a que se calmen los pocos adversarios de Dámaso; les sugiero que reflexionen, que se trata de Tamaulipas y no de nuestros intereses personales.
Incluso pudiera tratarse de una estrategia global para ayudar a la humanidad, no sólo a Tamaulipas.
«Los Drones de Dámaso»; así se ha registrado, ante la historia y como marca.