Las modificaciones constitucionales del año 2015 y posteriores que sobre el tema electoral se hicieron en Tamaulipas, sin duda que provocaron algunas modificaciones en el razonamiento que los gobernadores tienen sobre las posibilidades de prolongar su influencia política más allá de su período constitucional sexenal.
Hoy intentaremos analizar una de ellas; se trata de la decisión de SEPARAR las elecciones de ayuntamientos y legisladores locales, de la elección de GOBERNADOR de Tamaulipas.
Derivado de ello recordará usted amable lector que en junio del año 2028 tendremos por primera vez una elección de gobernador SEPARADA de las elecciones de ayuntamientos y diputados locales, mismas que antes se desarrollaban en la misma jornada electoral; ahora será en junio de 2027 cuando se elijan ayuntamientos e integrantes del congreso local, para dejar sola la elección de gobernador en el siguiente año, junio de 2028.
Mi teoría es que con ello ha nacido la tentación de que el gobernador en turno PUDIERA aspirar a dejar herederos en los ayuntamientos y el congreso local (electos en junio de 2027) para prolongar su influencia política DOS AÑOS DESPUÉS de terminar su período de gobierno.
Supongo que las modificaciones en comento del código electoral local (o sea ubicar en un año las elecciones de ayuntamientos y diputados locales y al siguiente año la elección de gobernador), pudiera despertar «el espíritu callista» del mandatario en turno y así intentar dejar a amigos y amigas electos en el año 2027, pero que lo cubrirían políticamente dos años DESPUÉS de terminar el gobernador su período sexenal.
Sin ser exactamente igual pero de alguna manera eso logró el opositor Francisco Javier García Cabeza de Vaca que perdiendo el PAN la elección de gobernador en el 2022, aún así logró FJGCV que su partido político retuviera posiciones importantes en ayuntamientos y diputaciones locales, mismas que le permitieron mantener un relativo poder político los dos primeros años de ejercicio constitucional del gobernador AVA; suficiente para impedir su desafuero y vaya que lo intentaron.
En síntesis yo vería natural que se despertara la tentación de PERMANENCIA de un gobernador al tener separadas ambas elecciones; fácilmente puede aspirar a dejar amigos en los ayuntamientos y en el congreso local en el año 2027, para que cuando menos durante los dos primeros años de haber dejado el poder (que será en el 2028), esos amigos le proporcionen un blindaje político de nivel cinco.
De esas posibilidades y acotaciones comentaremos enseguidita.