En algunas ciudades de nuestro país, quizá los espacios de distracción y diversión para las familias son diversos. Por ejemplo en Monterrey, existen muchos parques, áreas verdes y la misma macro plaza o el parque fundidora, donde sin necesidad de gastar dinero se puede pasear.
Aquí en la capital tamaulipeca, la verdad es que no tenemos muchas opciones. En los fines de semana no se haya a donde ir, o donde compartir un rato con los tuyos.
Ahí tienen ustedes al zoológico de tamatán, digo, con perdón suyo si se le puede llamar zoológico, porque prácticamente no hay animales, ni mucho menos áreas de descanso para los que acuden.
En fin para no hacer el cuento tan largo, para muchos de los que vivimos en Victoria, sabemos que la única distracción aquí, es el cine en Grand Campestre.
El título de este escrito se llama, “la decadencia hollywoodense, ¿por qué? Porque la mayoría de las películas que proyectan en el cine, son de violencia y algunas sin ningún sentido.
El cine estadounidense no se sabe otra que hacer filmes belicosos, destructivos, que solo fomentan la autodestrucción y la mala forma de actuar.
Si de por sí, esa inseguridad y violencia que nos manejan en las películas actuales, ya la vivimos en la vida real, ¿para qué queremos más historias de terror? Y lo peor del caso es que pagamos un boleto para observarlas.
Por eso estamos como estamos, ¿Qué ejemplo reciben los niños y la juventud en las pantallas? El de las armas, la confrontación, las guerras y los conflictos.
Los diputados, senadores y el mismo gobierno federal, deberían de regular lo que se transmite en el cine.
En México, queremos erradicar la violencia e inseguridad de las calles, y mientras tanto, Hollywood nos pone como héroes a sujetos destruyendo ciudades. ¿No es congruente verdad?
No es posible esto, si queremos realmente crear conciencia entre la población y erradicar ese cáncer que nos atemoriza día tras día que es la inseguridad, debemos de empezar por fomentar hábitos más sanos que inculquen valores en los ciudadanos, ya sea en el cine, en los teatros, en las calles y en todas partes.