Seguramente si usted ha leído otras columnas o espacios, sólo vera lo mismo, que ganó menganito, que perdió sultanito y cifras y mas cifras que todos ya conocemos.

En este espacio que me da el Licenciado, Mao Flamarique, Director General de este periódico y al cual desde aquí le saludo y le reitero mi agradecimiento por darme la oportunidad de expresar estas líneas, les diré lo que considero es la verdad de lo que pasó en estas elecciones en Tamaulipas, que fue un sorprendente abstencionismo.

La apatía que se han ganado los políticos, quedó más que evidenciada el día de ayer durante las votaciones para elegir diputados y alcaldes en Tamaulipas.

No cabe duda, que el descontento social es mucho con los políticos, no solo en Tamaulipas, sino en todo México. ¿De qué otra manera, se puede explicar que muy poca gente haya salido a votar?

Las autoridades dicen que fue una elección tranquila, ¿tranquila?, ni parecía 7 de julio, fue un domingo cualquiera, como si no hubiera pasado nada en Tamaulipas, es la realidad.

Les diría que se pasó de tranquila, más bien fue una jornada electoral aburrida, sin sorpresas, pues lo que se pronosticaba se cumplió y hasta ahí.

Fueron tan pocos los que fueron a votar, que el número de votantes que hicieron efectivo su sufragio en el Estado, no llego al 50% de todo el padrón electoral.

Bien por los candidatos que ganaron, lo hicieron de una manera legítima y con los suficientes votos para vencer a sus contrincantes de otros partidos.

Bien  por los ciudadanos que no fueron a votar, bien por aquellos que están mostrando su descontento y enojo hacia la clase política, repito, no solo es en Tamaulipas, sino en todo México.

Todos sabíamos que no toda la gente iba a salir a votar, pero quizá nadie imagino que fuera a ser  tan pobre la afluencia de ciudadanos que se acercaban a las casillas.

¿De qué nos espantamos? Casos como el del ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, de desfalco, de corrupción, de enriquecimiento ilícito, han cansado y han hecho que simplemente a los ciudadanos les valga madre las elecciones, es la verdad.

Más allá de quienes ganaron y quienes perdieron, en las manos de los próximos alcaldes y diputados, está el gobernar bien, el servir a la gente, el cumplir sus promesas y beneficiar al pueblo. Sólo de esta manera podrían borrar el hartazgo político-social que existe.

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