La tan esperada visita del Presidente Enrique Peña Nieto a tierras cuerudas, por fin se dio. El día de ayer estuvo en el polyforum de Ciudad Victoria, donde junto con nuestro Gobernador encabezó una reunión con productores agrícolas y ganaderos.

Desde temprana hora, los helicópteros revoloteaban como zopilotes alrededor del Polyforum y del viejo y deteriorado Aeropuerto “Pedro José Méndez”.

La clase política y burócrata de Tamaulipas (y todos los acarreados) esperaban con ansias la llegada de EPN. Después de todo se le espero casi un año para que viniera nuestro estado, ya que tanto era aguantar algunos minutos.

No hubo nada nuevo, ni nada que resaltar en la visita presidencial. Yo esperaba un discurso más fuerte de Peña Nieto, un discurso que hablara de la realidad de nuestro Tamaulipas, de esa verdadera realidad de la que nadie habla.

Pero no paso nada de eso. Esta por demás comentar en este espacio lo que se dijo el día de ayer, ¿pues todos los discursos y mensajes de siempre ya nos lo sabemos no?

Es más el ruido y el alboroto que se arma por la visita presidencial, que los beneficios o cosas buenas que pueda dejar. ¿Pregúntese usted, que nos trajo la visita de EPN? ¿O que le puede dejar de bueno a Tamaulipas, si viene una hora, posa para las cámaras y se va?

Estamos hartos de discursos, de promesas. Los tamaulipecos queremos hablar de realidades. ¿Cuál es nuestra realidad? Todos la sabemos, no hay mucho que decir sobre eso.

El día que las cosas mejoren para México y para Tamaulipas, los ciudadanos podremos especular y quizá llegar a pensar que en realidad se está haciendo algo por mejorar la calidad y condiciones de vida de los mexicanos.

Mientras todo siga igual, pues esta por demás decir que la visita y el discurso del Presidente a Tamaulipas, es parte del mismo “show” y el mismo circo de siempre.