No por sabido me doy por sorprendido; reviso la prensa comercial de Tamaulipas y veo un estado maravilloso gobernado con un humanismo sin fin, con una universidad autónoma y pública en la lista de las instituciones que recibirán pronto el premio Nobel en Literatura, Medicina, Química y Física por lo menos y en principio.

Iniciamos la aplicación en la realidad de la Reforma Judicial mexicana y específicamente en Tamaulipas y ya nadie se acuerda de nuestra aportación a la democracia mundial mediante la elección popular de los acordeones humanistas y que la votación nacional para elegirlos fue de menos del 13% de los empadronados mexicanos; peor aún que de ese trece por ciento de votantes, cinco por ciento fueron a las casillas sólo a anular la boleta en rechazo a la «Reforma Judicial».

Decenas de hechos criminales de alto impacto y la sociedad tamaulipeca se conforma con la declaración de la autoridad: «avanzamos y por la natural secrecía y el sigilo de las pesquisas no podemos revelar detalles».

(El asesinato del líder estatal de la FECANACO -Tamaulipas Julio Almanza Armas va ya para los dos años de haberse perpetrado y el crimen del Delegado de la FGR corre hacia el año de cometido, por citar dos casos concretos).

En síntesis le comento que los medios de comunicación comerciales poco se dedican a recordar hechos ominosos y prefieren buscar la felicidad de la sociedad olvidando su rol de crítica al poder.

Sólo veremos, en Tamaulipas sobre todo, que es en las redes sociales donde se expresan-difunden-exponen críticas a los hombres y mujeres de poder.

Ya no existen empresarios -editores-periodistas que sin abdicar de su función social procuren el equilibrio ganancia-servicio a la comunidad.

Para quienes tenemos ya poco tiempo de permanencia en éste valle de lágrimas no deja de ser irónico comparar el PRESENTE ejercicio del periodismo con el de ANTES DE LAS REDES SOCIALES.

No queremos confundir al lector; es necesario reconocer los excesos y la impertinencia de críticas sin fundamentos objetivos hacia los hombres y mujeres de poder expresados en redes sociales.

Pero si me exige una opinión si puedo decirle que yo prefiero correr el riesgo de leer una INFUNDADA crítica política en las redes sociales, al silencio cómplice de muchos medios de comunicación «profesionales»; fuesen escritos, radiales, televisivos , materiales o virtuales.

El cuarto poder es historia; la clase política humanista lo tiró al cuarto de los tiliches; claro salvo su mejor opinión amable lector.