El otro día leí uno de esos mensajes en redes sociales, que suelen agudizar nuestro más amplio sentido del humor, decía “el 21 de diciembre se acaba el mundo según los mayas, pero el primero se acaba México, según los mexicanos”, alusión supongo al cambio de poderes.
Esta apreciación de algún mal humorado, no es para nada deschavetada y no porque el presidente Peña Nieto sea el demonio del fin de los mundos como aseguran muchos, más bien porque – creo – si se acaba el mundo para algunos estados, que hasta noviembre construyeron sus mini imperios a diestra y siniestra. Ahora vuelve el centralismo en su máxima expresión.
Primera Caída… ¿A quién le van a echar la culpa?
En estos años oí un sinfín de quejas contra la federación, de esa manera el sistema trataba de orquestar una campaña permanente contra los panistas venidos a menos e idos a más; fueron 12 años de la misma cantaleta, tanto políticos como líderes sociales se le iban a la yugular al gobierno de Felipe Calderón.
¿Y ahora? ¿Quién va pagar los platos rotos, cuando algún despistado se enoje porque no llegaron los recursos de las dependencias federales? Yo la verdad creo que se va poner interesante, igual y me equivoco, pero también puede que empiecen a arder los infiernitos.
Hablando de chamuscadas, el que ya siente las patas como Cuauhtémoc cuando fue apresado por Cortes, es un director municipal y es que entre sus actividades como funcionario ha combinado – también – su deseo de ser aspirante a la alcaldía de Victoria. Y resulta que el “suspirante” ya ha pisado algunos callos, al grado de despertar los demonios dormidos de los panistas. Uy.
Segunda Caída… Crea fama
Siguiendo con las quejas, el otro día la regidora Alma Edith Ramírez, panista y empresaria local, echaba pestes contra las grandes cadenas comerciales que han venido a crear raíces en la ciudad y con ello, aguado la fiesta a los empresarios locales. Decía que no es justa la pelea, porque mientras las tiendas nacionales ofertan productos chafas y caros, ellos – los negociantes nativos – hacen un gran esfuerzo para en verdad dar buenos precios. Aja. Si desde luego, uno ha visto como son las enormes ofertas de los negocios de Victoria y distan mucho de ser esas fabulosas promociones que pinta la regidora.
Sin embargo, yendo de tienda con la dueña de mis raquíticas quincenas, me topo a la panista quejosa, en uno de esos monstruosos comercios que criticaba apenas unos días antes, obviamente la señora hizo como que la virgen le hablaba, cuando en tono sarcástico sonreí para saludarla. De ese modo se me perdió entre la ropa de invierno y las falsas ofertas de fin de temporada, para luego disminuir su figura en los artículos de perfumería. Ósea escupió para arriba.
Tercera Caída… Ni quien los pele.
A veces en busca de información los reporteros podemos caerle mal a la gente, pero como le dije alguna vez a un político, “esto es parte del show y nadie tiene que enojarse de a gratis”, pero al parecer algunos siguen sin entender eso y continúan haciéndose los payasos, sacando el celular sin pila y lindezas así, para evitar la entrevista banquetera. Diría una amiga. ¡Ay ternuritas!
Una de esas linduras es la simpática contralora municipal, Ana Libia Rojas Ávila, que trae un pleito cazado con los reporteros, desde que buscamos reacciones en relación a un tema relacionado a la transparencia de la información municipal. De ahí la contradora odia lo que huela a medios de comunicación.
Ya fuera de broma. No es por molestar. Yo solo digo que el trabajo público y el de los medios están estrechamente ligados y con esa actitud, los funcionarios solo aumentan el interés en seguir buscando temas y al final como dice el dicho… Cae más rápido un hablador si es cojo. Ja.
Nos vemos en la próxima… Caída.