Por: Ismael de Leija

Son las 8:40 de la mañana. Y Samuel García lleva casi 10 minutos tratando de encontrar un lugar para estacionarse en el primer cuadro de la ciudad, pues tiene que acudir a realizar unos trámites a la presidencia municipal.

Casi en la desesperación, recorre la avenida del 17 de sur a norte y de norte a sur. De la calle Méndez hasta Bravo. Del 18 hasta la calle 21. Y nada.

Como él, cientos de victorenses padecen este problema a la hora de trasladarse en un vehículo al centro de la ciudad.

Y en las prisas, muchos de plano optan por bloquear cocheras, estacionarse en las esquinas sin respetar los límites reglamentarios, ignorar las líneas amarillas, invadir cajones especiales, y hasta rampas y accesos para discapacitados.

Es el caso del conductor de una camioneta suburban, quien rápidamente se estaciona frente a un acceso especial en el 20 Juárez y Zaragoza, pone los seguros al coche y se aleja rápidamente.

Este es un problema de la cotidianidad, del que no se ve una pronta solución. Y el excesivo crecimiento del parque vehícular en Victoria seguirá ocasionando el malestar de los ciudadanos.

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