Francisco Medina Guerrero
CIUDAD VICTORIA.-

El hogar, que debería ser el refugio más seguro para la infancia, se ha convertido en el principal escenario de agresiones sexuales en la capital del estado. En lo que va del 2026, Ciudad Victoria registra ya ocho casos documentados de abuso sexual infantil, una cifra que, aunque menor en volumen frente a la violencia física, destaca por la crueldad de su origen: agresores que forman parte del entorno familiar inmediato.

El procurador de Protección a Niñas, Niños, Adolescentes y la Familia del DIF Tamaulipas, Jorge Alberto Galván Garcés, señaló de manera enérgica que los principales victimarios suelen ser las nuevas parejas sentimentales de las madres (padrastros), quienes aprovechan el vínculo afectivo para vulnerar a los menores.

El panorama se agrava ante la conducta de las madres, quienes, según el funcionario, llegan a ignorar o minimizar el bienestar de sus propios hijos con tal de no fracturar su relación sentimental.
“Muchas veces pasa que, por querer mantener a una pareja, las madres ya no les ponen atención a sus hijos, no los escuchan y ahí es donde está la persona que está violentando a sus hijos”, advirtió Galván Garcés.

Esta falta de escucha y protección convierte a las progenitoras en cómplices de los delitos cometidos bajo su propio techo, acotó.

La gravedad de la situación quedó ilustrada con el reciente rescate de dos menores de apenas tres años de edad, víctimas de este tipo de ataques, casos que el procurador describió como situaciones que «hacen un nudo en la garganta».

“Son las nuevas parejas”, detalló.

Ante la inacción de las familias para proteger a las víctimas, el DIF Tamaulipas ha tomado una postura de «tolerancia cero». El procurador confirmó que, en los ocho casos registrados este año, ha sido la institución, y no la familia, quien ha tenido que presentar las denuncias correspondientes.

Bajo el esquema de coadyuvancia y suplencia, el DIF procede legalmente incluso en contra de las propias madres si estas se niegan a denunciar los hechos. “Cuando no quieren hacerlo, nosotros presentamos la denuncia, inclusive la presentamos en contra de la propia madre, porque está siendo cómplice al no denunciar los hechos”, sentenció el funcionario.

Más allá de las agresiones sexuales, la violencia contra los menores es una constante en la ciudad. El DIF reportó que diariamente se atienden entre dos y cuatro casos nuevos de maltrato físico y verbal, lo que refleja una crisis de seguridad al interior de las familias victorenses que requiere una intervención social y legal inmediata.