Para la FLIP, “estas cifras posicionan las protestas como el contexto más peligroso para el cubrimiento periodístico y evidencian la falta de garantías para realizar este trabajo”.
El 37 por ciento de las protestas en las que se registraron ataques a la libertad de prensa eran “campesinas, lo que se relaciona con los dos grandes paros campesinos ocurridos en agosto de 2013 y abril de 2014. Sin embargo, la FLIP ha registrado ataques a periodistas “en protestas de todo tipo”.
“Desde los grandes paros agrarios hasta las protestas ciudadanas por problemas locales, como el acceso al agua o el pago de subsidio son situaciones de alto riesgo para los periodistas en Colombia”, enfatizó el informe anual de la FLIP.
Los ataques más reiterados son las agresiones físicas, obstrucción al trabajo y detención ilegal. Golpes con piedras y palos, destrucción de material y de equipos son las situaciones más recurrentes en el cubrimiento de protestas.
Lo más preocupante, subrayó la organización colombiana, “es que más del 50 por ciento de estas agresiones fueron perpetradas por miembros de la Fuerza Pública (policía)”.
La FLIP recordó a las autoridades “que en el contexto de las manifestaciones es su deber proteger a los periodistas y garantizar que no sean detenidos, amenazados, agredidos o limitados de cualquier forma para ejercer su profesión”.
La FLIP también demandó a los manifestantes que no deben agredir de ninguna forma a la prensa y que son ellos quienes pueden transmitir sus demandas al resto de la ciudadanía.
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