El primer ministro de Siria dijo el lunes que la mayoría de los ministros del gabinete regresaron a trabajar después de que los rebeldes derrocaron al presidente Bashar Assad, pero algunos trabajadores estatales no se presentaron, y un funcionario de Naciones Unidas señaló que el sector público del país había quedado “paralizado por completo”.

En tanto, grupos de refugiados regresaron a Siria desde países vecinos, con la esperanza de un futuro más pacífico y en busca de familiares que desaparecieron durante el brutal gobierno de Assad.

Pero ya había indicios de las dificultades que le esperaban a la alianza rebelde que ahora controla gran parte del país. La alianza es encabezada por un exmiliciano de Al Qaeda que rompió lazos con el grupo extremista hace años y ha prometido un gobierno representativo y tolerancia religiosa.

NO DIRÁN ALAS MUJERES CÓMO VESTIRSE

“Queda estrictamente prohibido interferir con la manera en que las mujeres visten o imponer cualquier solicitud relacionada con su ropa o apariencia, incluidos llamados a la sencillez”, dijo el mando en un comunicado publicado en redes sociales”.

Casi dos días después de que los rebeldes entraron a la capital, algunos servicios fundamentales del gobierno dejaron de operar después de que algunos empleados estatales ignoraron los llamados para volver a trabajar, dijo el funcionario de la ONU. Esto provocó problemas en aeropuertos y fronteras, y obstaculizó el flujo de ayuda humanitaria.

El líder rebelde Ahmad al-Sharaa, quien es conocido desde hace tiempo por su nombre de guerra Abu Mohammed al-Golani, también se reunió por primera vez con el primer ministro Mohammad Ghazi Jalali, quien permaneció en Siria después de la huída de Assad.

“Verán que existen las habilidades” entre los rebeldes, dijo al-Sharaa en un video compartido en un canal de mensajes de la agrupación rebelde.