Enrique Jonguitud

Ciudad Victoria, 9 de agosto.- Tres de cada 10 mujeres embarazadas en Tamaulipas son adolescentes o menores de edad, una proporción que mantiene al embarazo temprano como uno de los principales desafíos de salud pública en la entidad, pese a que la fecundidad adolescente ha registrado una disminución durante la última década.

Los registros de la Secretaría de Salud estatal señalan que entre enero y julio de 2025 se contabilizaron 3 mil 012 nacimientos correspondientes a adolescentes de entre 15 y 19 años, mientras que los servicios médicos mantienen bajo vigilancia a más de cuatro mil menores de 18 años gestantes.

El problema alcanza una dimensión todavía más delicada entre las niñas de 10 a 14 años, grupo en el que Tamaulipas registra anualmente entre 120 y 130 nacimientos, de acuerdo con información del Subsistema de Información sobre Nacimientos (SINAC) y del Departamento de Salud Integral del Niño y del Adolescente.

Los embarazos a edades tan tempranas, incluso desde los 13 años, representan un riesgo adicional debido a que el desarrollo físico de las menores todavía no se encuentra completo, lo que puede aumentar la posibilidad de enfrentar complicaciones durante la gestación y el parto.

Entre los principales riesgos médicos asociados con el embarazo infantil se encuentran el parto prematuro, la preeclampsia y otras complicaciones obstétricas, mientras que en el ámbito social estos casos suelen estar relacionados con condiciones de vulnerabilidad.

La situación adquiere mayor gravedad en los embarazos de niñas menores de 14 años, debido a que numerosos casos están relacionados con abuso o violencia sexual, además de ocurrir en entornos marcados por marginación y pobreza.

Aunque Tamaulipas ha conseguido reducir de manera considerable la tasa de fecundidad adolescente en los últimos 10 años, las cifras muestran que el fenómeno continúa presente y que miles de menores requieren seguimiento médico durante sus embarazos, lo que mantiene la alerta entre las autoridades sanitarias.

El escenario plantea la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, educación sexual y acceso a servicios integrales de salud, particularmente en comunidades con mayores condiciones de vulnerabilidad, ya que la disminución de la fecundidad adolescente todavía no ha logrado eliminar la maternidad infantil en Tamaulipas.