Ricardo Flamarique
Ciudad de México.- Cuando el reloj avanzaba y Tamaulipas veía cómo se escapaba el sueño dorado, apareció Rodrigo Gómez para escribir una página inolvidable en la historia del futbol tamaulipeco. Su gol del empate 1-1 ante Coahuila llevó la final de la Olimpiada Nacional 2026 hasta la tanda de penales, donde la Selección Tamaulipas terminó conquistando la ansiada medalla de oro.
Todavía con la emoción reflejada en el rostro, el delantero tamaulipeco confesó que aquel momento quedará marcado para siempre en su vida.
“La verdad me sentí súper feliz, es algo increíble porque cuando vi que llegó la pelota dije: ‘lo tengo que meter sí o sí para el empate’, y lo metí. Me llegó una alegría que no podía expresar, no sabía ni cómo festejar ni a dónde ir porque era un gol que nos ayudaba muchísimo”, expresó.
El tanto de Rodrigo llegó en un partido complicado para Tamaulipas. Bajo una intensa lluvia y con un funcionamiento lejos de su mejor versión, el equipo tuvo que remar contracorriente para mantenerse con vida en la final.
“La verdad no fue uno de nuestros mejores juegos, unos no jugaron lo que tuvieron que jugar, pero se dio. Tuvimos la oportunidad, la aprovechamos y entregamos todo aunque no fuera nuestro mejor partido”, comentó.
El gol no solo significó el empate. También convirtió a Rodrigo Gómez en uno de los nombres que quedarán grabados en la memoria deportiva de Tamaulipas, al ser protagonista directo de una medalla histórica para el estado.

“Sí, la verdad meter un gol en una final para el empate es algo impresionante. Ser parte de esa historia donde voy a estar ahí en todos lados es algo muy bonito”, señaló emocionado.
Lejos de pensar en reflectores o reconocimiento personal, Rodrigo dedicó el momento más importante de su carrera a quienes han estado con él desde el inicio: sus padres.
“Se lo dedico a mis papás, que siempre me han apoyado desde chiquito, llevándome a entrenamientos y estando conmigo en todo. Completamente se lo dedico a ellos”.
Ahora, tras tocar la gloria nacional con Tamaulipas, Rodrigo Gómez tiene claro que este campeonato apenas es el comienzo de algo más grande.
“Ahorita sigue echarle ganas, ver qué puertas se me pueden abrir y las que tenga aprovecharlas y seguir adelante”.
Con un gol que revivió a Tamaulipas en la gran final y abrió el camino hacia el oro nacional, Rodrigo Gómez pasó de ser un jugador más del plantel a convertirse en el héroe de una generación campeona.
