Cuando llegaba un personaje a gobernar un lugar, fuese de un municipio, estado o país, el séquito de funcionarios que le acompañaban trataban con todas las ganas de mimetizarse al estilo del preciso: creando la ilusión de lealtad, compañerismo y cercanía, aún cuando esto no resultara cierto. La verdadera secta era un círculo muy cerrado de unos cuantos.
El mimetismo ocurría en estos casos para aferrarse a la chuleta. Eran tan peculiares que resaltaban en cuanto entraban al pueblo en una cabalgata o con una veintena de camionetas suburban y, según llegué a contar en el pasado más reciente, hasta setenta camionetas que resguardaban discreta o directamente a tan alto dignatario, que nomas veía cómo el común de los mortales se arrastraban a sus pies.
En cierta ocasión, corriendo como venados por el cañón del novillo, iba el preciso corriendo a un paso fuerte que pocos igualaban, atrás de él unos tranquilos, otros próceres de aquel gobierno sentían que eran todo lo que daban y ya cansados como que San Pedro les hablaba. Más hubo un atrevido, creyéndose atleta y como para lograr el aprecio de todos, rebasó al pequeño contingente de funcionarios enloquecidsy turbios por el cansancio, incluso alcanzó al número uno y fue entonces cuando el preciso lo detuvo y tomándolo por las solapas de la campera le dijo: «no abuses de tu buena suerte». Nunca se corre más que el número uno, no se puede vivir en el error.
Hubo tiempos de sombreros, guayabera, en moto, de a caballo, de bota y cinto piteado. Nadie a pata. Tiempos accidentados cuando nos gobernó una guayabera blanca qué vivió en Estados Unidos, y siempre andaba alcoholizado, su secretaria nos gobernó. Nadie logró mimetizarse con un señorón que venía de una Secretaría de Estado, de ser pre candidato a la presidencia de la República, y cuyo premio de consolación fue gobernar Tamaulipas como si él fuese Sancho Panza y Tamaulipas la insula barataria, por supuesto la panza no se puso de moda, ya existía; pero hubo obra, y eso no se cuestiona.
Vi a Don Manuel A Ravizé en el estadio durante un evento. El público sin que se lo pidiera aplaudió a rabiar, luego que el locutor oficial de voz impostada pedía otro aplauso, lo reiteraban y 3l público estaba feliz de acudir a un evento del señor Gobernador, que se decía tenía un problema de riñón.
El del sombrero quería que cuando hablaba se le mirara a los ojos. Los distinguidos miembros del presidium tenían que estar viéndolo todo el tiempo del largo discurso si no querías que llegara alguien a picarte las costillas para que lo hicieras. Lo sé de cierto, no de oidas. No se usaba el aire acondicionado pues el sudor liberaba toxinas del cuerpo. La obediencia era ciega.
En una escala más baja estaba la escuela extra muros del partido en el poder que permitía a funcionarios menores comer caca sin hacer gestos. La frase era real y simpática. Había quienes siempre estaban en el ajo, mientras otros eran ajonjolí de todos los moles como si no hubiese de otros.
Quizás por la magia del mimetismo hay políticos invictos que no viven en el error en al menos 30 años. Gente que sabe cómo ganarse a un candidato, aún cuando hacia días, militando en el equipo contrario, despotricaban en contra de quien después les dio la mano. Eran todólogos y no se les pedía doctorado aunque fuera un título patito y hayan pasado de panzaso, pero se reconocía la cultura del esfuerzo que luego se convertía en la del mínimo esfuerzo y pasaban los años y nadie les pudo arrebatar el hueso. Que también es heroico.
Por entonces había políticos que para simular exceso de trabajo andaban corriendo, se subían de brinco a las suburban y el séquito, arrojando el bofe, trataba de darle alcance, aunque el candidato no los veía ni los oía, tengo para mi que hubo políticos de aquellos que no quisieron al pueblo que les llenó los bolsillos y de viajes al extranjero.
TENGO OTROS DATOS


Apoya gobierno de AVA a Palmillas y Villa de Casas con estufas ecológicas
En Tamaulipas el gobierno de Américo Villarreal Anaya continúa impulsando acciones que contribuyen al bienestar de las familias y al desarrollo de nuestras comunidades.
A través del DIF Tamaulipas, se entregaron 22 estufas ecológicas en Villa de Casas y Palmillas, fabricadas por estudiantes del ITACE, para favorecer la salud, la economía familiar y el cuidado del medio ambiente.
Con acciones que atienden las necesidades de las comunidades, seguimos construyendo un Tamaulipas con mayor bienestar para todas y todos.
HASTA LUEGO