Los metales pesados son un grupo de elementos químicos que presentan una densidad alta.
Son en general tóxicos para los seres humanos y entre los más susceptibles de presentarse en el agua destacamos mercurio, níquel, cobre, plomo y cromo.
¿CÓMO PUEDE EVITARSE LA PRESENCIA DE ALTAS CONCENTRACIONES DE METALES PESADOS EN EL AGUA?
Hay que señalar que la presencia de estos elementos es muy poco habitual y de aparecer lo hacen mediante trazas, es decir, en concentraciones muy por debajo del límite legal estipulado para aguas de consumo humano.
Como fuente de abastecimiento se utilizan, siempre que sea posible, captaciones que en origen cumplen con el límite de concentración establecido por la legislación vigente al respecto.
Los metales pesados pueden dañar nuestra salud gravemente, por lo que es indispensable identificarlos y evitar su interacción con nosotros y nuestra familia.
La Biblioteca Nacional de Medicina explica que los metales pesados se encuentran en el ambiente de manera natural, así como en algunos medicamentos, suplementos y alimentos.
Estos elementos pueden entrar al organismo de diferentes maneras, como por medio de la respiración, la ingesta o la absorción a través de la piel.
Los metales pesados pueden afectar la salud de forma seria, y aquí te explicamos cuáles son las enfermedades que podrías desarrollar.
¿Qué enfermedades causan los metales pesados?
La exposición a dosis elevadas de metales pesados como el plomo, mercurio, arsénico, cadmio y cromo puede afectar al organismo gravemente.
Entre las enfermedades más comunes que se pueden desarrollar se encuentran:
Daños en órganos: Los expertos mencionan que se han identificado daños en diversos órganos como el hígado, riñones y el cerebro, ya que estos elementos pueden inflamarlos, dañarlos y hasta provocar que dejen de funcionar correctamente.
Problemas nerviosos: También pueden afectar al sistema nervioso, ocasionando desde dolores de cabeza y mareos hasta problemas de memoria y dificultad para concentrarse.
En casos graves, podrían contribuir al desarrollo de enfermedades como el Alzheimer.
Cáncer: Investigaciones han identificado una relación entre la exposición prolongada a ciertos metales pesados y el riesgo de desarrollar diferentes tipos de cáncer.
Problemas reproductivos: Estos metales también pueden afectar la fertilidad, tanto en hombres como en mujeres, además de aumentar el riesgo de malformaciones en bebés.
¿Qué alimentos tienen metales pesados?
Es importante cuidar los alimentos que consumimos, ya que algunos pueden estar contaminados debido a la polución ambiental.
Existen investigaciones que han detectado metales pesados en ciertos pescados y mariscos, como el atún, el pez espada y los camarones, ya que el mercurio y arsénico suelen acumularse debido a la polución en océanos y ríos.
Estos elementos también pueden encontrarse en algunos vegetales de hoja verde y tubérculos, como espinacas, zanahorias y papas, porque el suelo contaminado puede añadir plomo y cadmio.
Los granos, en especial el arroz, también pueden estar contaminados con arsénico, al igual que productos de origen animal, como el hígado y los riñones, donde los metales tienden a acumularse.
¿Cómo saber si mi cuerpo tiene metales pesados?
Ahora que sabes cómo dañan los metales pesados a tu salud, quizá te preguntes cómo detectar si tu organismo está afectado.
Existen pruebas de sangre de metales pesados que pueden medir los niveles de estos elementos en tu organismo, pero también puedes identificar algunos síntomas de intoxicación, entre ellos:
Náuseas, vómitos y dolor en el estómago
Diarrea
Hormigueo en manos y pies
Dificultad para respirar
Escalofríos
Debilidad muscular
Pérdida de memoria.
Problemas con la frecuencia o ritmo cardíaco