El desmayo, o síncope, ocurre cuando el cerebro recibe menos sangre durante un breve periodo, lo que provoca una pérdida momentánea del conocimiento. Antes del episodio suelen aparecer señales como mareo, debilidad o visión borrosa.

Según especialistas, la causa más común es el síncope vasovagal, que provoca una caída repentina de la presión arterial y del ritmo cardíaco. Aunque generalmente no representa un problema grave, identificar los síntomas y factores desencadenantes puede ayudar a reducir el riesgo de que ocurra.

¿Se pueden prevenir los desmayos?

En muchas situaciones sí es posible prevenir los desmayos o disminuir su frecuencia. La clave está en reconocer qué los provoca y actuar antes de que el episodio ocurra.

Entre los factores más comunes se encuentran el calor excesivo, la deshidratación, permanecer de pie durante mucho tiempo, el estrés intenso o incluso ver sangre. Estas situaciones pueden alterar el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, responsable de regular funciones como la presión arterial y el ritmo cardíaco.

Un análisis del Hospital Universitario Vall d’Hebron y la Universitat Autònoma de Barcelona señala que comprender cómo responde el sistema nervioso ante ciertos estímulos ha permitido mejorar las estrategias para prevenir el síncope en personas con episodios recurrentes.

El estudio destaca que reconocer los síntomas iniciales y modificar algunos hábitos cotidianos puede ayudar a evitar muchos episodios de desmayo.

¿Por qué ocurren los desmayos?

El síncope ocurre cuando la sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria durante unos segundos. Esta situación puede deberse a una caída de la presión arterial, a una disminución del ritmo cardíaco o a ambos factores al mismo tiempo.

En el caso del síncope vasovagal, el cuerpo reacciona de forma exagerada ante ciertos estímulos. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Ver sangre

  • Sentir miedo intenso

  • Permanecer mucho tiempo de pie

  • Estar expuesto al calor

Cuando esto sucede, los vasos sanguíneos de las piernas se dilatan y el corazón puede latir más lento. Como consecuencia, la sangre se acumula en las extremidades inferiores y el cerebro recibe menos oxígeno de forma momentánea.

La National Library of Medicine indica que el síncope representa entre 1% y 2% de las visitas a los servicios de urgencias, lo que lo convierte en una causa relativamente frecuente de atención médica. Puede presentarse a cualquier edad, aunque ocurre con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes.

Acciones que pueden ayudar a evitar un desmayo

Reconocer los primeros síntomas permite actuar a tiempo. Cuando aparecen señales como mareo o debilidad, algunos cambios de postura pueden ayudar a evitar la pérdida de conciencia.

Entre las acciones más recomendadas por especialistas se encuentran:

  • Acostarse y levantar un poco los pies. Esta posición ayuda a que la sangre regrese con mayor facilidad al cerebro, lo que puede evitar que la persona pierda el conocimiento. Cuando el malestar desaparezca, es recomendable incorporarse poco a poco: primero permanecer sentado unos minutos y después ponerse de pie.

  • Sentarse e inclinar la cabeza hacia las rodillas. Esta postura también favorece que la sangre llegue al cerebro, aunque generalmente resulta menos efectiva que recostarse.

  • Mantener una buena hidratación. Consumir suficiente agua a lo largo del día, especialmente en climas cálidos o durante la actividad física, contribuye a prevenir descensos de la presión arterial.

  • Favorecer la circulación. Si una persona debe permanecer mucho tiempo de pie o sentada, conviene realizar pausas, mover las piernas o contraer los músculos para facilitar el retorno de la sangre al corazón.

  • Evitar ambientes con mucho calor o poca ventilación. Las temperaturas elevadas o los espacios concurridos pueden provocar una disminución de la presión arterial y aumentar el riesgo de desmayo.

Cleveland Clinic señala que las maniobras físicas, como cruzar las piernas y tensar los músculos, pueden ayudar a evitar el desmayo en personas que presentan síncope vasovagal con frecuencia.