Los signos que se manifiestan en el cuerpo revelan afecciones o enfermedades que una persona puede estar experimentando, de modo que es importante aprender sobre algunas manifestaciones como la presión arterial baja.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre de Estados Unidos, como su nombre lo indica, la presión arterial baja se produce en el momento en el que la circulación de la sangre es menor a la normal. En términos médicos a este diagnóstico se le conoce como hipotensión.

En otras palabras, cuando la fuerza con la que se transporta la sangre es baja o mínima, se presenta la complicación en el organismo.

“Algunas personas tienen presión arterial baja todo el tiempo, y eso es normal en ellas. Otras experimentan una caída repentina de la presión arterial o tienen presión arterial baja que puede estar relacionada con un problema de salud”, explican los expertos.

La presión arterial se encuentra controlada por varios sistemas del cuerpo, compuestos por órganos, hormonas y nervios. Desde los Institutos Nacionales de Salud en EE. UU. se indica que, por ejemplo, un caso nervioso es por la enfermedad de Parkinson, haciendo que se presente una presión arterial baja.

Por su parte, la reconocida institución Clínica de Mayo comparte que la hipotensión puede ser producto de deshidratación en el organismo. No obstante, se trata de un signo que debe tomarse con total prioridad, ya que los especialistas en salud agregan que “puede no causar ningún síntoma evidente”, pero, en el peor de los escenarios, “puede poner en riesgo la vida”.

En efecto, las personas que tienden a experimentar presión arterial baja son aquellas que pierden mucha sangre, ya sea por un accidente u otra característica, al igual que quienes sufren de diabetes, tienen problemas cardiacos o se encuentran en embarazo.

“Los adultos de más edad tienen un mayor riesgo de sufrir síntomas de presión arterial baja, como caídas, desmayos o mareos al ponerse de pie o después de comer”, advierte el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre.

Síntomas de tener la presión arterial baja

Aparte de lo abordado anteriormente, la citada institución dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, precisa que entre los síntomas generales de la presión arterial baja se encuentran los enunciados a continuación:

  • Visión borrosa o cada vez menor
  • Mareos o aturdimiento
  • desmayos
  • Fatiga
  • Dificultad para concentrarse
  • Náuseas

Los expertos recalcan que hay caídas de presión suaves, en el sentido en el que se presentan cortos momentos con mareos y desmayos, pero “las caídas grandes, como las que provocan sangrado incontrolado, infecciones graves o reacciones alérgicas, pueden poner en riesgo la vida”, según la Clínica de Mayo.

Conjuntamente, cuando la presión arterial es baja en extremo, se conoce como un choque. Para estos casos, el cuadro sintomatológico con el que se identifica es el siguiente:

  • Confusión, especialmente en las personas mayores
  • Piel fría y húmeda
  • Disminución de la coloración de la piel (palidez)
  • Respiración superficial y rápida
  • Pulso débil y acelerado

Si hay choque (presión arterial extremadamente baja) lo mejor es asistir a un médico, añade la prestigiosa institución clínica.

Control de la presión arterial baja

De acuerdo con Medical News Todayla presión arterial baja se mide en milímetros de mercurio (mmHg), así que se diagnostica con una lectura menor de 90 mmHg sobre 60 mmHg.

Si la presión arterial no viene con síntomas es normal, pero si trae consigo los mencionados en el apartado anterior, puede ser signo de que los órganos no están recibiendo la suficiente sangre. Por ello, es importante controlar y prevenir la presión arterial baja.

Según los conocedores del tema saludable, el tratamiento de la presión baja no consta necesariamente de medicamentos, sino que se puede empezar a llevar a cabo recomendaciones como:

  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Cruzar las piernas al sentarse.
  • Beber agua.
  • Usar medias de compresión.
  • Comer pequeñas porciones durante varios momentos del día.
  • Evitar cambios de posición súbitos, como sentarse o pararse de manera repentina.