Justo en el día que Carolina Van Wielink, actriz y esposa de Pablo Montero, hiciera su debut en la telenovela Qué bonito amor, el actor y cantante coahuilense volvió a hacer gala de su carácter violento y grosero.La sorpresa de la tarde del pasado martes se la llevaron un fotógrafo y un reportero gráfico de espectáculos que cubrían el evento.
Y es que el irritable Montero sacó a relucir nuevamente su mal carácter, al escuchar que ambos representantes de medios de información deseaban entrevistarlo y fotografiarlo, respectivamente, pues para ello fueron invitados a la locación en el Centro Histórico. Sin embargo, el cantante no toleró tener que hablar una vez más ante ellos, pues argumentó que ya lo había hecho en otro momento con algunos otros integrantes de la prensa, no los agredidos.
Los periodistas intentaron por segunda ocasión acercarse de manera amable y cordial al actor, aunque en vano, pues éste ya estaba irritado. Reportero y fotógrafo no sólo recibieron otra negativa, esta vez rotunda y grosera, sino una serie de insultos, empujones y amenazas de golpes.
Al percatarse de la lamentable situación que pone una vez más a Montero en el ojo del huracán, el equipo de la producción tuvo que ayudar a tranquilizar al nacido en Torreón, Coahuila, además de ahuyentar a los ofendidos antes de que la furia de la estrella lo llevara a la agresión directa. A decir de algunos integrantes de la producción, encabezada por Salvador Mejía, ruegan y rezan todos los días porque termine el martirio de aguantar a Pablo y su terrible carácter, súplicas que están siendo escuchados pues en breve concluirá el proyecto.
Pablo Montero vuelve a los malos pasos