Agencias.- Aunque el decir lo que piensa le ha traído problemas, para el conductor de televisión Adal Ramones es una obligación ciudadana que nadie le puede quitar, esté o no al aire.
«Crítiqué a muchos políticos en su momento y a veces me hablaban para decirme tal por cual. Hasta a la Embajada de Estados Unidos no le gustó lo que dije, es más, ni Big Brother, que era la joya de la corona de mi empresa, se salvó; en fin, nunca he sido títere de nadie, no me han dicho ‘di esto o el otro’ y en mis redes sociales lo pueden ver, he hablado de todo y de todos”.
«Desde mi trinchera he dado mi grito en el desierto, pero prefiero hacerlo y no quedarme con todo lo que me molesta. No me voy a quedar callado, pero tampoco soy Emiliano Zapata, sin embargo, hay una especie de valor cívico que debemos tener”,  aseguró.
En cuanto a la posibilidad de que deje la empresa donde se ha desarrollado los últimos 20 años, Ramones expresó que podría ser, aunque aún hay muchas situaciones que los unen.
«En agosto termina mi exclusividad y siempre ha habido manera de negociar, pero ahora va de la mano con que ‘Adal el show’ no está al aire, y entonces cabría la posibilidad de que probara suerte en otro lado, quizá no haciendo tele, sino consiguiendo dinero para películas, haciendo juegos de mesa o mis propias giras de teatro o con mi restaurante en Costa Rica, es decir, hago otras cosas”, aseguró.