El ex gobernador de Chiapas, Pablo Salazar Menduguchía, reconoció que su salida de la prisión de El Amate fue producto no sólo de un proceso judicial, sino también de una negociación política con su sucesor en el cargo, Juan Sabines, con la promesa de por medio de no demandar a su acusador, quien ahora está señalado de desfalco financiero.

Salazar detalló que el acuerdo para su liberación se dio a raíz de que él contaba con información de que distintos actores políticos habían buscado una mediación para obtener su libertad y a toda iniciativa enfrentaron el rechazo de entonces Gobernador Sabines, quien no quiso la intervención de ningún dirigente político.

«Él no quería ser desnudado frente a estos actores políticos y frente a mi sorpresa optó por dos personas ajenas a la política -uno de ellos amigo de él y otro un muy cercano amigo mío- y les pidió que mediaran para buscar salida», expresó Salazar.

De entrada, Sabines le propuso que asumiera la responsabilidad por lo menos de un delito, recibiera una corta sentencia por ello y luego le pagarían la fianza; sin embargo Salazar la rechazó y presentó una contrapropuesta de «precondiciones» para negociar su libertad.

Las tres condiciones de Salazar, y que fueron aceptadas, eran la liberación de sus compañeros injustamente presos, la cancelación de todas las órdenes de aprehensión en contra de más de 50 compañeros prófugos, y la liberación de propiedades que injustamente habían asegurado.

Finalmente la negociación se realizó con Sabines, Pedro Joaquín Coldwell, su hijo Pablo Salazar y otra persona, aunque precisó que Coldwell llegó exclusivamente a testificar la negociación a petición del propio Sabines.

Salazar Menduguchía comentó que luego del arreglo le dijo a Sabines: “no te preocupes por mí; preocúpate por otros enemigos que has dejado en el camino”.