(Agencias)
En los próximos días, los lazos históricos que nos unen con California se estrecharán. A partir de mañana, el canciller Meade visitará el estado por segunda vez en los últimos dos meses. Además, la gira de trabajo del gobernador Jerry Brown a México, que tendrá lugar a finales de julio, será una excelente oportunidad para incentivar el diálogo y avanzar de manera concreta en los objetivos de la amplia agenda bilateral con Estados Unidos.
México y California están decididos a fortalecer sus vínculos y a aprovechar al máximo las coincidencias que unen a ambas sociedades. California es el estado con mayor población hispana en Estados Unidos y las comunidades mexicanas son la primera minoría en diversos condados y ciudades. De acuerdo con el censo de ese país, los hispanos representan 39% del total de la población estatal. Específicamente, de los más de 11 millones de personas de origen mexicano que viven en California, cuatro millones nacieron en México.
California se ha convertido en un paradigma de integración, gracias a sus políticas públicas y leyes que reconocen las contribuciones de los migrantes y el valor de la diversidad de su tejido social. Ampliar el acceso a los servicios de salud, educación y movilidad —licencia de conducir— a todas las personas que viven en el estado ha demostrado ser una estrategia que impacta favorablemente en el bienestar y el desarrollo económico de los californianos.
Además de los lazos sociales y familiares, el estado es uno de los principales socios comerciales de México. El comercio entre nuestro país y California superó los 60 mil millones de dólares en 2013, cifra muy similar al comercio total entre México y la Unión Europea. Durante 20 años, las exportaciones de California a México han crecido 303%, mientras que las del resto del mundo aumentaron solamente 130 por ciento. El volumen actual de nuestros intercambios refleja no sólo el impacto del Tratado de Libre Comercio con nuestros socios en América del Norte, sino el potencial de seguir impulsando la productividad y la prosperidad compartida.
En mayo del año pasado, los presidentes Peña Nieto y Obama anunciaron tres mecanismos de diálogo político que articulan las nuevas prioridades de la relación bilateral: fortalecer nuestros vínculos económicos, invertir en el capital humano de ambos países y promover la innovación y el emprendimiento.
En el marco del Foro Bilateral sobre Educación Superior, Innovación e Investigación (Fobesii), recientemente se creó el Grupo de Trabajo sobre Educación Superior México-California para impulsar los intercambios entre instituciones académicas. Además de los esquemas de movilidad que ya tienen lugar en Silicon Valley, la Iniciativa México de la Universidad de California permitirá que mil estudiantes mexicanos participen en prácticas profesionales y estancias de investigación en cualquiera de los diez planteles de la Universidad cada año.
Gracias a las acciones que se instrumentan a través del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) y el Consejo Mexicano-Estadounidense para el Emprendimiento y la Innovación (MUSEIC) se promueve el desarrollo de la frontera entre California y Baja California, donde a lo largo de sus más de 230 kilómetros se ubican siete puntos de cruce fronterizo.
Las ciudades de Tijuana y San Diego, juntas, se han convertido en uno de los centros más importantes para las manufacturas de la región y tienen una fuerte presencia de empresas de alta tecnología. Los esfuerzos por mejorar la infraestructura fronteriza y los corredores logísticos generarán las condiciones necesarias para fortalecer las cadenas de suministros y la integración. Un ejemplo claro es la conexión peatonal aeroportuaria entre esas dos ciudades que será inaugurada a principios de 2015 y que, al facilitar el tránsito de turistas y empresarios, unirá aún más a los dos países.
La red consular de México en Estados Unidos es la más grande de un país en otro. Diez consulados se ubican en California —en las ciudades de Calexico, Fresno, Los Ángeles, Oxnard, Sacramento, San Bernardino, San Diego, San Francisco, San José y Santa Ana. Esta magnitud responde a la demanda de servicios de nuestras comunidades, al tiempo que constituye un gran activo para promover los intereses de México y de todos los mexicanos.
Por ello, nuestros consulados trabajan de la mano con las autoridades estatales y locales, organizaciones comunitarias, líderes de negocios, grupos religiosos e instituciones culturales, para impulsar esfuerzos conjuntos que se traduzcan en beneficios para nuestras comunidades.»
O.F.