Reynosa (Agencias).- La inseguridad que impera en el Estado, combinado con varios factores, entre estos la psicosis generada entre choferes de unidades de transporte foráneo por los recientes asaltos carreteros, fueron determinantes para que un hombre fuera atropellado y muerto en la carretera a San Fernando por un autobús de Transpaís.

Y como el temor también se resiente entre los elementos de corporaciones y autoridades policíacas, estos no se atrevieron a trasladarse hasta el lugar del accidente debido a que eran altas horas de la noche y que se dio la falsa alarma de que se había tratado de un intento de asalto carretero, por lo que el cuerpo de la víctima permaneció tirado durante varias horas en la lateral de la carretera, y fue hasta que el día empezó a clarear cuando arribaron al punto elementos de diversas dependencias.

La víctima fue identificada como Guillermo Moure Navarrete, de 51 años, quien era ayudante de albañil y residía en la colonia Benito Juárez.

La primera versión

Inicialmente, las autoridades recibieron -alrededor de las 23:00 horas del sábado- la alerta sobre un supuesto intento de asalto a la unidad 8911 de Transpaís, en las cercanías del ejido Doroteo Arango.

Un convoy integrado por patrullas de la Policía Estatal Fuerza Tamaulipas, Policía Investigadora Estatal y de Unidad Regional de Servicios Periciales, entre otras, se encontraron con el autobús 8911 en una tienda de conveniencia ubicada cerca del ejido Jacalitos, donde las autoridades se entrevistaron con los pasajeros y el chofer, manejando éste último la versión del supuesto intento de atraco carretero por personas que se le atravesaron a pie al paso del vehículo.

Luego de hechas las entrevistas con la tripulación del autobús 8911 y realizadas las diligencias periciales a dicha unidad, la cual presentaba daños en la parte delantera izquierda, causadas por el impacto al peatón, las autoridades retornaron a la ciudad -al filo de las 03:00 horas de ayer- junto con el autobús y tripulantes, desistiendo de continuar hasta el lugar del atropellamiento ante la presunción de que los imaginarios asaltantes podrían estar esperando emboscarlos para vengar a su compañero atropellado.

 

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La víctima del Transpaís habría acudido en ayuda de la familia de Jorge Cuéllar

 

La víctima se había ofrecido a ayudar

Pero la historia real es otra, comentó Jorge Cuéllar, quien junto con su esposa y tres hijas menores viajaban a Ciudad Victoria a bordo de un automóvil Malibú, el cual se descompuso en la llamada “Y griega” donde bifurcan las carreteras a Matamoros y Reynosa.

Dijo que llamó por teléfono a su amigo Omar Reyes para pedirle de favor que fuera con una camioneta Blazer a remolcarlo de regreso a Reynosa, a lo cual éste accedió siendo acompañado por la víctima.

Explicó que Moure Navarrete, por ser amigo suyo, se ofreció a ir en su auxilio cuando se enteró por Reyes que se había quedado tirado en la carretera junto con su familia.

Recordó que en fechas pasadas Moure Navarrete había sido intervenido quirúrgicamente de una pierna, donde le colocaron clavos ortopédicos, quedándole como secuela dificultades para caminar, por lo que se desplazaba lentamente.

Cuando Reyes y la víctima arribaron a la “Y griega” procedieron a colocar una cadena para remolcar el Malibu, lo cual hicieron por varios kilómetros, manejando su esposa la camioneta acompañada de sus hijas, en tanto que él, Reyes y la víctima viajaban en el automóvil, explicó Cuéllar.

Hasta que de pronto -agregó-, una camioneta que se desplazaba en sentido contrario a alta velocidad invadió el carril por donde circulaban, obligando a su esposa a maniobrar rápidamente para evitar el choque.

Confusión y tragedia

En consecuencia tanto el Malibú como la Blazer se salieron de control y se rompió la cadena remolcadora, quedando los vehículos a ambos costados de la carretera con las luces encendidas, en tanto que la otra camioneta que provocó el incidente continuaba su camino aceleradamente, tripulada por personas al parecer ebrias o drogadas, quienes más adelante tal vez pudieron haber molestado al conductor del autobús 8911 de Transpaís que se dirigía a Reynosa.

Indicó que luego de pasado el percance alarmado descendió del Malibu y atravesó la carretera para ver cómo se encontraban su esposa e hijas en la Blazer, quienes no habían resultado lesionadas.

Comentó que en los precisos momentos en que Moure Navarrete atravesaba la carretera, a la distancia apareció un autobús, cuyo conductor al verlos imprimió mayor velocidad no dando tiempo al occiso de cruzar la carretera por su caminar lento y lo atropelló no obstante que le hacían señas para que se detuviera.

Al impacto de la pesada unidad, Moure Navarrete salió proyectado más de 50 metros, quedando su cuerpo inerte sobre la lateral de terracería, casi entre el monte, boca abajo.

Cuéllar manifestó que de inmediato corrieron a auxiliarlo, pero fue inútil, ya que se percataron que había muerto instantáneamente por el brutal golpe del autobús.

Llamadas de auxilio, autoridades los ignoran

Dijo que al solicitar auxilio a las autoridades solamente recibieron excusas y engaños de que ya estaban en camino, pero nunca llegaron a pesar de que desde las 22:30 horas del sábado en que sucedió el accidente comenzaron a llamar a los organismos de emergencias y corporaciones policiales.

Fue cerca de las 6:00 horas de ayer, cuando ya estaba amaneciendo, que llegaron al lugar del accidente las autoridades.

“Nos pasamos toda la noche cuidando el cuerpo de mi amigo Guillermo, solos, sin ninguna ayuda”, puntualizó Cuéllar.