Diciembre del 2013 nos sorprendió cuando ni siquiera podíamos asimilar que el mundo no se acabó en el 2012, en algunas comunidades aún no se recuperan de los estragos que dejaron las tormentas Ingrid y Manuel en septiembre y de repente se encuentran con que ya casi llega el 2014. México se colapsa ante las compras compulsivas de diciembre, ante la aprobación de reformas que nos dolerán el resto del sexenio no solo por la mala elección del presidente, sino de todo el congreso que votó a favor del retroceso económico y social del país. Entre las protestas de unos (en internet, claro) para otros todo es navidad, todo es aguinaldo, todo es esperar a que llegue el año nuevo.

Así es como entre las posadas, las celebraciones por el cierre de año y las tan esperadas vacaciones decembrinas también aparece esa voz culposa, ese Pepe Grillo que nos recuerda la vertiginosa lista de propósitos que nos hicimos hace exactamente un año y que nos esmeramos por cumplir, o al menos intentar llevar a cabo por más de tres meses seguidos. Entre ahorrar, hacer ejercicio, estudiar, echarle ganas a la vida, encontrar el amor, pensar mejor el voto la próxima vez que se tenga una boleta electoral en la mano, descansar, viajar, bajar de peso, leer y una larga lista de etcéteras se han ido las ganas y el optimismo por doce meses hasta llegar al punto en el que decimos con resignación “Ahora sí, 2014 es EL año”. Algunos (me atrevo a decir que la minoría) cumplieron con sus propósitos, otros reciclan la lista para el año que entra y los más realistas y honestos simplemente no se proponen cosas que en su fuero interno saben que no van a cumplir.

En mi caso, a pesar que no cumplí con los 18 propósitos que me hice para este 2013 me gusta la idea de revisar la agenda que se pretende llevar para el año próximo y generar una lista de metas que día con día se lleven a cabo. No es tarea fácil con nuestra naturaleza de “mañana lo hago”; se trata de todo un reto cumplir aunque sea con un propósito que de tanta práctica constante se haga hábito. Además creo que hay cosas que sería bueno seguir intentando día con día, año con año como leer más, alimentarse bien, viajar, pasar tiempo de calidad con la familia, hacer ejercicio, ahorrar y concluir todos esos proyectos inconclusos como terminar una casa, un programa de estudios o un tratamiento de salud.

Como país, México también necesita una lista de propósitos para el año 2014 y esa es tarea que no podemos dejarle por completo a los políticos y a las instituciones. Quizá si dentro de nuestra lista de metas para el próximo año incluyéramos informarnos más sobre nuestro país o llevar a cabo acciones diarias de ecología y civismo se podría marcar una diferencia en la relación que llevamos con nuestro entorno como ciudadanos. Es por eso que nuestro país pese a la clase política tan corrompida que tiene -y que lamentablemente elegimos- necesita de nosotros, los mexicanos de a pie para poder darse un respiro, para que con acciones cotidianas se vaya cambiando la actitud y que mejorando como personas, también mejoremos como país.

Por mi parte no me resta más que desearle un buen cierre de año, unas buenas fiestas y, si es el caso, también unas buenas vacaciones.

@cybarron