Si luego de seguir una rutina alimenticia y de ejercicios todavía tienes grasa rebelde que se niega a desaparecer, aprovecha este artículo y descubre cómo eliminarla.
La grasa rebelde es aquella que presenta mayor resistencia a desaparecer, aun cuando te esfuerces mucho en tu actividad física. Esta se aloja en lugares específicos y ¡vaya que cuesta eliminarla! También es conocida como última grasa, ya que persiste hasta el final de un proceso de reducción de peso.
Esta grasa, que se interpone en tus objetivos, exige un proceso adicional, diferente y efectivo que logre eliminarla. Es importante modificar hábitos, lo que incluye a tus rutinas de ejercicios, tu alimentación y hasta acudir a un equipo médico. A continuación te ofrecemos los mejores consejos para expulsarlas definitivamente. ¡No te los pierdas!
¿Qué es la grasa rebelde?
La grasa rebelde es un tipo de grasa subcutánea, es decir, situada justo bajo la piel. La expresión se utiliza para indicar la última grasa que te falta por eliminar para estar en un porcentaje debajo del promedio de la población que reúne tus características.
Se hace notar porque se acumula en partes específicas del cuerpo. Si has pasado por un proceso arduo de alimentación y ejercicios, en algún punto notarás que no surten efecto en pequeños cúmulos de grasa. Esa es la rebelde.
Su localización puede variar según cada persona, pero lo más común es que se ubique alrededor de las caderas y los muslos en las mujeres. Mientras que en los hombres tiende a notarse en el abdomen.
Consejos alimenticios para eliminarla
Antes de mostrarte una rutina para eliminar la grasa rebelde, es importante que revisemos los hábitos de alimentación. Sigue estos consejos para darle batalla a este excedente:
  • Continúa comiendo menos calorías de las que puedas quemar a diario.
  • Baja el consumo de carbohidratos hasta un cuarto de la carga calórica.
  • Aumenta el consumo de alimentos ricos en fibras y proteínas.
  • Entrena algunas veces en ayunas. Esto puede generar beneficios en el metabolismo que aceleren la quema de grasas. Es importante monitorear su efectividad, pues lo que menos querrás son consecuencias que comprometan el proceso en general.

Ejercicios para eliminar la grasa rebelde

Debes entrenar con mucha voluntad y fuerza, ideando un plan de rutinas intenso que haga desaparecer la grasa rebelde. El siguiente programa puede ayudarte en esta misión:

  • Inicia tomando, 30 minutos antes, café o algún suplemento de cafeína.
  • Ejecuta un pequeño calentamiento.
  • Realiza un entrenamiento por intervalos de alta densidad (HIIT) durante 10 minutos. Haz 3 turnos de 10 burpees y 25 sentadillas sin peso, con reposo de 10 segundos entre las rondas. Luego 6 sesiones de sprints (correr a máxima velocidad pequeñas distancias) de 20 segundos, con 45 segundos de descanso entre ellos.
  • Toma un respiro por 5 minutos.
  • Haz una práctica de 20 minutos de cardio.
  • Efectúa un largo y más exigente entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT). Pueden ser 6 rondas de burpees y 25 sentadillas sin peso, con reposo de 10 segundos entre ellas. Un circuito con pesa rusa durante 15 minutos. Entrenamiento de crossfit, enfocado en el acondicionamiento metabólico, corriendo 50 metros, haciendo 10 levantamientos con bolas de pared que pesen hasta 9 kilogramos, 5 levantamientos con peso muerto hasta 20 kilos y 5 saltos dobles de cuerda.
El propósito es extender el efecto que consiste en un incremento de las calorías quemadas en reposo después de realizar ejercicios de alta intensidad. Es una herramienta fundamental para promover la quema de grasa. Eso sí, evita un alto desgaste, limitando estas rutinas en un máximo de 90 minutos.

Previene su aparición

Entre los consejos que más te pueden ayudar a eliminar la grasa rebelde y prevenir su futura aparición, destaca el hecho de idear una manera inteligente de alimentarte, según las necesidades que demanda tu cuerpo. Pon en práctica el ciclado de carbohidratos para disfrutarlos unos días más que otros.

Establecerás días altos, moderados y bajos en el consumo de carbohidratos, adaptando tu dieta a la exigencia física de cada jornada. Es un plan que, tal vez, te tome tiempo perfeccionar, pero con el que verás resultados.