No todos los casos de COVID-19 generan síntomas, ni toda persona que tenga fiebre es catalogada como enferma. Por eso es importante hacerle seguimiento a este síntoma con prudencia.
Cuando hay fiebre y coronavirus, también deben estar presentes otros síntomas, como tos seca, dificultad para respirar y fatiga. De hecho, no siempre ese conjunto de manifestaciones corresponden a COVID-19, ya que hay muchas formas de gripe o resfriado en las que están presentes.
Es importante no entrar en pánico si la temperatura sube, pero tampoco es adecuado ignorar este síntoma. Lo indicado sería, primero que todo, comprobar que en verdad hay fiebre, y luego monitorear este indicio. Si hay fiebre y coronavirus, los síntomas van a mantenerse y tenderán a empeorar.
Debido a la pandemia, los médicos han alertado sobre la importancia de permanecer vigilantes a los síntomas del COVID-19. Como se sabe, fiebre y coronavirus van de la mano, por lo que un aumento de la temperatura por encima de lo normal debe considerarse sospechoso en todos los casos.
¿Qué hacer si se detecta que hay fiebre? Lo más indicado es realizar un seguimiento. Si la temperatura permanece elevada por más de tres horas, se debe contactar al médico en las 24 horas siguientes. Esto es particularmente importante si una persona tiene problemas cardíacos, respiratorios, diabetes u otra enfermedad crónica.
Mientras se consigue hablar con el médico, lo mejor es aislarse y aligerar la ropa. Si la fiebre sube, se puede dar un baño tibio o aplicar compresas frías, hielo en las axilas o en la ingle, y tomar mucho líquido.
No es conveniente automedicarse; aunque se ha comprobado que medicamentos como el acetaminofén no generan dificultades, es mejor que esto lo corrobore un profesional de la salud en cada caso. Bajo ninguna circunstancia se deben tomar antibióticos.
¿CON QUÉ TEMPERATURA HAY QUE PREOCUPARSE?
La temperatura corporal es regulada por el hipotálamo; si hay virus o bacterias que entran al organismo, esta zona genera sustancias pirogénicas, que al circular por el organismo llevan a la elevación de la temperatura. Esto casi siempre va acompañado de escalofríos, aumento de las palpitaciones, intranquilidad o estado de inconciencia.
De cualquier modo, la temperatura del organismo varía de una persona a otra y de una hora del día a la otra. En una persona con un horario corriente, lo normal es que haya más calor en el cuerpo entre las 16 y las 20 horas. Luego comienza a decrecer, hasta las 6 de la mañana.
Ahora bien, ¿qué temperatura puede considerarse normal y cuál indica fiebre? En la actualidad, los expertos piensan que a partir de los 37 ºC se puede hablar de febrícula, que es una fiebre continua y leve. En algunas ocasiones es de origen nervioso, pero en el contexto de pandemia debe abordarse como un signo de alarma.
Los médicos señalan también que una temperatura entre 37 ºC y 37,8 ºC corresponde a febrícula, y por encima de ese rango ya se habla de fiebre. Todo aumento de temperatura que se mantiene por más de tres horas debe considerarse síntoma de infección.
CÓMO TOMAR LA TEMPERATURA ADECUADAMENTE
Lo ideal es tomarla dos veces al día, ojalá a la misma hora siempre. En una de esas ocasiones es conveniente ubicarse junto a una ventana abierta. Un resultado persistente de febrícula o fiebre puede ser sugestivo de infección por coronavirus.
Es más adecuado tomarse la temperatura en las axilas. La boca suele registrar mayor temperatura y tomar una bebida caliente, o incluso hablar, puede aumentar el calor en la cavidad oral.
Si el termómetro muestra febrícula o fiebre, deberíamos repetir la toma de temperatura dos o tres veces, durante las horas siguientes, para confirmar el síntoma y solicitar consulta médica para descartar COVID-19. Mejor con Salud