Recalentar comida es una práctica común en muchos hogares: ahorra tiempo, dinero y ayuda a reducir el desperdicio de alimentos. Sin embargo, también es una de las principales causas de intoxicación alimentaria cuando no se hace de forma correcta.
Las dudas aparecen con frecuencia: ¿hasta cuándo es seguro comer lo que sobró?, ¿cuántas veces se puede recalentar?, ¿si huele bien todavía sirve? La respuesta no siempre es intuitiva y, en muchos casos, confiar en el olor o el aspecto puede ser un error.
¿Cuándo caduca la comida recalentada?
Uno de los errores más comunes es pensar que recalentar “reinicia” la vida útil de la comida. No es así. El conteo de seguridad comienza desde que el alimento se cocinó y se guardó por primera vez, no desde el último recalentado.
De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y su Servicio de Inocuidad Alimentaria (FSIS), las sobras cocidas deben consumirse en un plazo de 3 a 4 días si se mantienen refrigeradas a 4 °C o menos. Después de ese tiempo, el riesgo de crecimiento bacteriano aumenta, aunque el alimento se vea y huela normal.
En el caso del congelador, los alimentos se mantienen seguros por más tiempo, pero su calidad se deteriora. Para conservar sabor y textura, universidades como Michigan State University Extension recomiendan consumirlos entre 2 y 6 meses, dependiendo del platillo. Congelar no elimina bacterias, solo detiene su crecimiento mientras el alimento permanece congelado.
El error más común que echa a perder el “recalentado”
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que los alimentos perecederos deben refrigerarse dentro de las primeras 2 horas después de cocinarlos. Si la temperatura ambiente es muy alta —por ejemplo, en un día caluroso o dentro de un automóvil— ese tiempo se reduce a 1 hora.
¿Por qué es tan importante?
Porque las bacterias crecen con rapidez en la llamada “zona de peligro”, que va aproximadamente de los 4 °C a los 60 °C. Si la comida pasa demasiado tiempo en ese rango, las bacterias pueden multiplicarse y algunas incluso producen toxinas que no se eliminan al recalentar.
Por eso, recalentar una comida que pasó horas sobre la estufa, la mesa o el comedor no la vuelve segura, aunque esté muy caliente al momento de consumirla.