El sabor y versatilidad de esta planta la han convertido en uno de los alimentos más utilizados en la gastronomía. El consumo permanente de ajo puede convertirse en una de las mejores herramientas para tener un organismo más saludable, pues se le atribuyen muchas propiedades ideales para la prevención de numerosas enfermedades.
Es un alimento que puede sofreírse, picarse y añadirse a salsas, sopas, guisos, carnes, verduras o pescados. Aunque puede ser ingrediente protagonista, como en el caso del pan de ajo, la sopa de ajo o el alioli, lo habitual es que sea un condimento de cientos de plantos principales en diferentes gastronomías.
Según destaca Healthline, el ajo tiene una elevada densidad nutricional, pero en cambio, muy pocas calorías, lo que hace ideal su consumo.
Una publicación de El Nuevo Herald presenta una lista de beneficios del ajo confirmados científicamente.
1. Contiene alicina, un compuesto con propiedades medicinales. La mayoría de los efectos que aporta a la salud se deben a uno de los compuestos de azufre que se forma cuando se pica, machaca o se mastica un diente de ajo. Este compuesto es conocido como alicina y es el responsable su particular olor. Esta sustancia entra en el cuerpo a través del aparato digestivo y hace su recorrido empleando sus efectos biológicos.
2. Tiene un alto valor nutritivo y pocas calorías: Es un alimento rico en manganeso, vitamina B6, vitamina C, selenio, fibra y además posee calcio, cobre, potasio, fósforo, hierro y vitamina B1. De igual forma, pequeñas cantidades de otros nutrientes como calorías, proteínas e hidratos de carbono.
3. Contiene antioxidantes que pueden ayudar a prevenir el Alzheimer y la demencia: La oxidación causada por los radicales libres contribuye al proceso de envejecimiento. El ajo contiene antioxidantes que sostienen los mecanismos de protección del cuerpo contra la oxidación.
La investigación ha demostrado que las dosis elevadas de suplementos de ajo aumentan las enzimas antioxidantes del ser humano, además de reducir considerablemente el estrés oxidativo en personas con hipertensión. “Los efectos combinados de reducción de colesterol y presión sanguínea, así como las propiedades antioxidantes, pueden ayudar a prevenir enfermedades cerebrales comunes como el Alzheimer y la demencia”, indica la publicación.
4. El ajo mejora los niveles de colesterol. Este alimento puede disminuir el colesterol total y LDL. Para aquellas personas con colesterol alto, los suplementos de ajo pueden reducir esta grasa entre 10 y 15 %, aproximadamente. Es importante aclarar que no disminuye los niveles de triglicéridos, otro factor de riesgo para las enfermedades cardíacas.
5. Los compuestos activos del ajo pueden reducir la presión sanguínea. Las enfermedades cardiovasculares, como los infartos o los derrames cerebrales, son las que más muertes causan en el mundo. La presión sanguínea elevada, o hipertensión, es una de las causas más importantes de estas enfermedades.
Diversos estudios en seres humanos han demostrado que los suplementos de ajo tienen un impacto significativo cuando se trata de reducir la presión sanguínea en personas con hipertensión. Indica El Nuevo Herald, que en un estudio en concreto, el extracto de ajo envejecido en dosis de 600-1500 mg fue tan eficaz como el medicamento Atenolol a la hora de reducir la presión sanguínea durante un periodo de 24 semanas.
6. Combate enfermedades. Un estudio del National Center for Biotechnology Information publicado en PubMed determinó tras 12 semanas que un suplemento diario de ajo pudo reducir la cantidad de resfriados en un 63% en comparación con un placebo, según cita una publicación de Business Insider.
De acuerdo con otra investigación, una dosis elevada de extracto de ajo puede reducir en un 61 % el número de días de enfermedad por resfriado o gripa.
7. Desintoxicar el cuerpo de metales pesados. En dosis elevadas, se ha demostrado que los compuestos de azufre contenidos en el ajo protegen contra el daño en los órganos derivados de la toxicidad de los metales pesados.
Un estudio de cuatro semanas realizado a empleados de una fábrica de baterías para carros reveló que el ajo disminuía los niveles de plomo en la sangre en un 19 %. También redujo muchos signos clínicos de toxicidad, incluidos dolores de cabeza y presión sanguínea. Tres dosis de ajo al día superaron los efectos del medicamento D-penicilamina en la reducción de síntomas.
8. El ajo puede mejorar la salud ósea. No existen experimentos en seres humanos que hayan analizado los efectos del ajo sobre la pérdida de hueso. Sin embargo, estudios realizados en roedores han demostrado que puede minimizar la pérdida ósea al aumentar el estrógeno en hembras.
De igual forma, un estudio en mujeres menopáusicas reveló que una dosis diaria de extracto de ajo seco reducía significativamente un indicador de deficiencia de estrógeno, por lo que este alimento puede tener efectos beneficiosos en la salud ósea de las mujeres.
9. Mejora del rendimiento atlético. Estudios en roedores han demostrado que el ajo contribuye al rendimiento deportivo, aunque los análisis en humanos son pocos. Los sujetos con enfermedades cardíacas que ingirieron aceite de ajo durante seis semanas presentaron una reducción del 12 % en el máximo de la frecuencia cardíaca y una mejora de su capacidad deportiva.
Sin embargo, en un estudio realizado a nueve ciclistas profesionales no se observaron mejoras en el rendimiento y otros estudios indican que el ajo puede disminuir la fatiga provocada por el ejercicio.
10. Prolongar la vida. Los efectos en la longevidad son básicamente imposibles de probar en los seres humanos, no obstante dados los efectos beneficiosos del ajo en los factores importantes de riesgo como la presión sanguínea, tiene sentido decir que el ajo puede prolongar la vida. El hecho de que pueda combatir enfermedades infecciosas también es un factor a tener en cuenta, ya que estas son causas de muerte comunes, sobre todo en personas mayores o con problemas en el sistema inmunológico.