Durante siglos los banqueros han disfrutado de concesiones de los Estados nacionales para controlar las finanzas de millones de personas aunque, la condición fundamental para seguir utilizando recursos ajenos para hacer más dinero, es que generen la confianza indispensable para que no haya turbulencias.

La confianza es un ingrediente básico, sin embargo, en fechas recientes hay bancos como Bancomer y Santander que han sido señalados por vender productos a sus cuentahabientes sin contar con la aprobación correspondiente lo cual genera un explicable descontento.

La primera historia ocurre en una sucursal de Bancomer de Ciudad Victoria donde un cuentahabiente descubre que le están cobrando un seguro de vivienda que nunca solicitó pero cuando hizo el reclamo nadie le hizo caso hasta después de casi un año cuando puso una queja en un periódico local y, de mala gana, le reembolsaron su dinero.

La segunda queja es de un cuentahabiente victorense de Santander a quien le vendieron un seguro que le protegería en caso de ser asaltado en los cajeros automáticos y cuando el cliente quiso recuperar lo que le habían descontado en forma ilegal, le dijeron que tenía que quejarse por escrito ante una oficina de Querétaro pero, aunque cumplió con todas las indicaciones que le dieron en el mismo banco, hace más de un año que no tiene noticias.

En ambos casos, perfectamente verificables, queda claro que ambas instituciones han defraudado a sus cuentahabientes.

ejb