En 1977 la ONU proclamó que el día 8 de marzo se celebraría el día internacional de la mujer trabajadora en conmemoración a la lucha de las mujeres por la equidad de derechos y oportunidades con los hombres. Así cada año en todo el mundo se llevan a cabo eventos en los que se habla de los derechos de la mujer, las luchas y los alcances que se han logrado en los distintos ámbitos de participación de la mujer en la sociedad. Sin embargo esta fecha que debería representar un día de reflexión sobre de la equidad para muchos solo se trata de una fecha superficial en la que se celebra al útero más que al género.
Simone de Beauvoir, filósofa y activista francesa decía que no se nace mujer, se llega a ser mujer y en su obra “El segundo sexo” aborda de manera muy amplia este tema desde el aspecto filosófico, ontológico y social. Si bien ella no fue la primera que escribió sobre la mujer más allá del plano doméstico su obra es una de las más reconocidas en la literatura feminista. Y es que ser mujer a mi parecer va más allá de ser concebidas con los cromosomas XX y haber nacido con útero, es asumir nuestro el género, nuestra historia y el papel que desempeñamos en la sociedad. Porque hablar de la lucha por los derechos de las mujeres y la igualdad en un mundo dominado por el género masculino es una tarea que nos ocupa a todas, sobre todo en un país como México en el que el machismo forma parte -lamentablemente- del estereotipo del mexicano promedio y en el que la violencia contra la mujer es tan común como la falta de denuncia social.
Para prueba de que en México la justicia además de ser muy irregular también es machista está el caso Yakiri Rubio, mujer que fue encarcelada acusada de asesinato por defenderse de su agresor sexual quien además de torturarla pretendía asesinarla. El proceso legal contó con varias irregularidades burocráticas y dejó en claro que en México los derechos humanos no solo son un asunto que se toman en cuenta a conveniencia de las autoridades pero no de los ciudadanos, mucho menos de las mujeres. Yakiri salió libre pagando una fianza que no debió ser, al menos no para el sentido común de los que seguimos el caso desde diciembre del año pasado cuando fue detenida.
Otro caso que demuestra el bajo perfil de las autoridades de justicia en defender la seguridad de las mujeres es el de María Luz Salcedo, conocida como Lucero, quien en octubre del año pasado denunció ante a las autoridades de Guanajuato maltrato físico por rehusarse a tener relaciones sexuales con un hombre el cual la golpeó y también pretendió asesinarla, ella logró escapar para llegar al hospital. Y fue desde el hospital donde Lucero denunció en redes sociales el maltrato que había sufrido, haciendo circular las fotografías en las que se podían ver las agresiones físicamente visibles. Sin embargo Lucero no encontró el apoyo en las autoridades para castigar a su agresor, al contrario, su agresor sigue libre y las autoridades tomaron en cuenta juicios moralinos para minimizar su caso arguyendo que su ropa no era la adecuada y que la compañía a solas con un hombre era para dudar. ¿Es esa la impartición de justicia y seguridad para la mujer en México? Ambos casos que incluyen violencia física y sexual tuvieron eco en las redes sociales y creo que en mucho se debió a la participación de los usuarios y sus peticiones que Yakiri y Lucero tuvieran una voz, la voz de muchas mujeres que sufren agresiones y que no denuncian, o que denuncian y son ignoradas.
En Tamaulipas la violencia contra la mujer no tiene cifras exactas, hace unos días se presentó en el congreso local la reforma a la ley para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en la que se preste especial atención a la violencia en la etapa del noviazgo y se destacó que en nuestra entidad el 80% de las mujeres sufren de algún tipo de violencia, especialmente de violencia psicológica. Sin embargo de las cifras de feminicidio, desapariciones o agresiones sexuales no se habla, mucho menos de las cifras que tienen que ver con el crimen organizado. En Tamaulipas denunciar violencia contra la mujer es un tema tabú tanto para las tamaulipecas como para las instituciones.
Es por eso que en el marco del día Internacional de mujer más allá de hablar de mujeres fuertes y eventos con conferencistas mediáticos y sus charlas de superación personal bien se podría aprovechar la ocasión para implementar campañas de concientización y acción ante la violencia de género y que las mujeres se reconozcan en la lucha como ciudadanas con los mismos derechos y oportunidades que los hombres. Porque ser mujer es ser un individuo con participación social y capacidad de denuncia y ello no tiene nada que ver con nacer con un útero sino con continuar con la lucha por la igualdad y la equidad de género.