Es el lápiz a veces flecha que no da en el blanco, en otros casos es onda que arroja la piedra y esconde la mano, piedra que golpea al gigantesco filisteo del desierto. El lápiz es metáfora que arroja papeles y palabras en minúsculos paracaídas bajo la lluvia.
Daría una vida por volver a escribir con aquel lápiz mordido durante la primaria, tengo la sensación que todo el tiempo fue el mismo. Mas el tiempo tiene vida en el recuerdo y ahí no existo. El viaje ha sido largo entre mochilas, cuadernos y amigos del periodo cuaternario. Antes de las computadoras se escribía en hojas sueltas, cuadernos, libretas, agendas, en mesabancos y en el respaldo de los asientos de los camiones azules.
El salón de clases huele a lápiz todavía, por ahí se asoman las letras y garabatos del día para escribir su aventura. Si un lápiz tuviese memoria, y podría tenerla hoy con instalar un chip, pero a nadie interesa, para eso existe el procesador y el resto de un cuaderno que se guarde, que no se pierda.
He tenido desde la infancia miles de lápices, cada uno con su trayectoria, cada uno narró una historia, un hecho verídico y dejó el rastro de su propio acento. ¿Cómo es posible que un trozo de madera trace un mundo, ocupe un espacio en la vida y sea imprescindible en una escuela?, y lo es. Sin homenajes ni falsas modestias el instrumento ha escrito la memoria antigua y se ha encajado como daga en los cuadernos.
Solía gravar mi nombre en el lápiz azul Ticonderoga, para poder identificarlo en caso de descubrirlo en otras manos. Recuerdo con afecto a quienes me regalaron uno, recuerdo aquellos lápices que fueron costos en tiempos de mis padres. Había una papelería en Victoria que se llamaba «El lápiz Rojo», ahora es un banco.
Con un lápiz amarillo Dixon aprendí a escribir mi nombre y luego la bitácora de mis sueños, el corazón primero con dos nombres y luego, sangrando, con el mismo lápiz borré el nombre de mi primera novia. Y desde ahí, desde el suelo de papeles el lápiz vio pasar mi tiempo por turnos en mi cuerpo: mi cabello largo y después corto, mi bigote incipiente, y mi sonora carcajada que se ha ido apagando.
Compañero siniestro de la pluma, el lápiz se honra en hacer un documento que si uno desea lo borra, la pluma en cambio sirve cuando se firma un documento donde alguien, nunca se sabe quién, escribe un texto con ganas de que permanezca. Con el lápiz se escriben comentarios clandestinos en los márgenes de un libro que nadie lee.
Dos lápices amarrados con una liga, crean una pelea callejera si usted amable lector los retuerce y provoca. El ganador queda encima del otro y corren de a peso las apuestas entre el graderío de chamacos traviesos de una escuela.
No obstante el lápiz hace un pozo en el suelo, un agujero en la hoja y raya indiscriminadamente un dibujo mal hecho según quien lo vea. Varios lápices forman un ejército de maleantes que hacen cartas de amor para una misma mujer y después podrían, sin vergüenza alguna, negar todo lo que se diga.
El hombre no se equivocó. Luego de tumbar el árbol le puso carbón e hizo un lápiz. Otra parte del árbol fue guitarra, casa, balero, cerca de palos, huacal de mercado, barrote, mueble, tablero de ajedrez, carbón vegetal.
A un lápiz se le saca punta fina y larga para el dibujo, o corta y gruesa para que escriba, se muerde y mastica en tono rebelde, y entonces escribe cosas horribles.
Con el lápiz gastado escribo con las uñas. Un fantástico esqueleto borra el siniestro dibujo y las tachadas letras del alfabeto. Escribo de nuevo y las palabras volvieron a la prisión del texto.
TENGO OTROS DATOS


Américo Villarreal pone en marcha campaña estatal de vacunación
El gobernador Américo Villarreal Anaya puso en marcha la Campaña Estatal de Vacunación 2026. En el marco de la Ceremonia Cívica de Honores, este lunes en Palacio de Gobierno, el gobernador del estado hizo un reconocimiento a todo el sector salud por el gran esfuerzo de prevención para poder dar a la población una condición saludable y que tengan todas las potencialidades para poderse desarrollar, crecer y vivir en un estado de bienestar.
“De repente surgen voces que a veces sientes que no son las autorizadas para querer desvirtuar lo que es el proceso de vacunación y nosotros como sociedad mexicana, no debemos de perder ese enfoque que siempre hemos recordado cuando se aparecen los compañeros del sector de salud a las escuelas, a las plazas públicas y dicen es la campaña de vacunación todos nos ponemos el hombro», dijo.
HASTA LUEGO