Alejandro Etienne Llano y Homero de la Garza Tamez hacen campañas de proselitismo con recursos públicos pues el primero trata de influir en el ánimo del electorado con el magro presupuesto del ayuntamiento de Victoria y el segundo abusa de su privilegiada posición como titular de la Secretaría de Desarrollo Social en el gobierno estatal que encabeza Egidio Torre Cantú.

En caso de que ambos personajes consentidos del presupuesto lleguen a ser candidatos del PRI para diputados federales (o para la gubernatura), en el momento de ser postulados ya se habrían gastado casi todos los recursos a los que tienen derecho con la agravante de que han ejercido de manera ilegal ya que, con fondos del erario, buscan satisfacer apetitos muy personales.

En la misma situación se encuentran el “líder” del congreso local Ramiro Ramos Salinas quien viatica sin pudor amparándose en un organismo cúpula que ha presidido por estricta rotación aunque también usa dinero público el diputado federal Marco Antonio Bernal Gutiérrez aunque ellos tienen la atenuante de que ostentan una “representación popular”.

Todos los funcionarios (de elección o de designación) tienen derecho a hacer precampañas pero lo más sano sería que renunciaran o solicitaran licencia para que prueben de sus capacidades de convencimiento desde las calles, como simples mortales, porque no tiene ninguna gracia que posen todos los días sonrientes ante las cámaras montados en las arcas municipales, estatales o federales.

ejb