Se fue el Internet y todavía se escucha el grito en el cielo a tres segundos de ocurrido el acontecimiento. En el barrio se perdieron los grupos de WhatsApp y las usuarias amenazan con salir a las calles con una lata de tamales. De perdido nadie se queda sin comer.

Por el momento hay que conservar la calma en medio de esta soledad que se siente bien gacho. Estoy en el rincón de una cantina y sin Internet ya viaja el pensamiento rumbo a ti. No te lo había dicho para que no te creas mucho.

Hay que reconocer que no hace mucho tiempo no existía el Internet ni el teléfono y las cartas se volvían virales escritas a mano. Nadie hizo más que acudir a la papelería si se agotaba la tinta, con un sacapuntas sacaba punta al lápiz y a escribir lo que fuera. Luego de unos días el destinatario monástico y ceremonioso procederá desde una masmorra- donde se encuentra recluido- a darle lectura a la carta recibida unas 500 veces antes de que vuelva el Internet con sus gigas elevados a la última potencia antes del fin del mundo, prometidos si se cambia de compañía telefónica completamente de gorra.

Se va el Internet e imaginas una mujer desnuda y en lo oscuro como dijo Benedetti, y así sin nada más regresan las cicatrices al sitio de origen y deseo chatear con alguien, con quien sea que diga el típico «hola», y está bien si no contesto sólo para una debida importancia. Sin Internet cualquier cosa puede ocurrir, como si el mundo, oculto ahora, nos espiara y nos respirara en la nuca con la luz apagada.

No puedo procesar el mundo a mil kilómetros por hora desde la falsedad y la simulación de mi existencia en la red. Estoy apagado y se me acabó el veinte, ya fui, sin Internet ya valió Wilson. Y yo con chingos de amigos en el Facebook, qué haré sin Uber, sin la comida rápida y sin las motos jugando carreras por el eje víal hasta las «Lomas de Guadalupe».

Por la posición al caminar es fácil descubrir a un joven sin Internet observando en la pantalla su propio pensamiento, mientras camina por la calle que no conoce por andar en la nube.

Se fue el Internet y la vida me impidió ver al Presidente de Corea del sur y su distinguida esposa, comiendo tacos. Sin Internet supongo se estimula la imaginación, ya qué. Se recrea de nuevo el concepto no sustraido de Wikipedia para sacar al historiador que todos llevamos dentro.

Ignoro por completo las repercusiones en caso de que el Internet por alguna razón desconocida o karma nuestro decida no volver a estos días largos y aciagos sin ver el estado de una cuenta anónima que hasta podría ser un bot que me sustituya desde una región remota. Se va el Internet y nos liberamos de los bots por el momento. Podemos incluso decir con toda seguridad que lo que vemos en la realidad es verdad.

Ahora tengo un libro frente a mi y han llegado como antes una pila de papeles de extraña procedencia. Sin Internet se aproxima el viaje de quienes viven lejos. Los ojos más abiertos ven más allá de trolear y seguir las tendencias hasta que salgan por donde vinieron para abrir espacio a nuevas ideas absurdas, nada qué ver con nosotros.

Aquí sin Internet, en una máquina olivetti escribo otra carta al destino, paralela al presente, en la calle los niños juegan al changai, a la canica, al trompo enterrado, al avión, a la cuerda, val fútbol callejero, al tú la traes y no me la pegas, a todo lo que se pueda jugar sin un audífono en Ia oreja izquierda, sin un teclado rehaciendo textos desde la misteriosa Inteligencia Artificial, que no conoció al abuelo, que fue un viejo sabio.

Se fue el Internet y nadie sabe nada, comienzan a salir las personas a las calles para preguntar si lo de antes fue una simulación o fue real. Nadie los conoce. Tal vez , como en otras ocasiones el Internet salió por un rato a comprar unos cigarros. Uno que va a saber de los algoritmos.

TENGO OTROS DATOS

En Jiméne, AVA abre nuevo espacio pensado para el bienestar y desarrollo de sus familias.

Previo al Segundo Informe de la presidenta municipal Corina Esther Garza Arreola, se colocó la primera piedra del nuevo Centro de Bienestar, un proyecto con una inversión de 26 millones de pesos que reunirá en un mismo espacio servicios de salud, capacitación, deporte, cultura y áreas para la convivencia.

Durante el informe se destacó que, en los últimos cuatro años, 450 millones de pesos se han destinado al municipio para impulsar infraestructura hidráulica, mejorar caminos, fortalecer la seguridad y respaldar el desarrollo agrícola.

Además, Jiménez formará parte de la zona beneficiada por el nuevo Arco Carretero Golfo de México, ampliando las posibilidades de conectividad y desarrollo para la región.

Con nuevos espacios, infraestructura y proyectos que abren oportunidades para el futuro, Jiménez continúa avanzando en el bienestar de sus comunidades.

HASTA LUEGO