Desde hace años creo que un mundo nos vigila; hoy estoy seguro, que en parte estaba equivocado; antes pensaba que las camaritas colocadas en muchos puntos de nuestra ciudad, eran para desnudarnos socialmente, pero ¡craso error! Porque el verdadero big brother, es el sistema financiero que guarda todos nuestros datos y que por cierto, maneja muy irresponsablemente.

Visiblemente consternado un amigo, me contó su amarga experiencia con el BANCO SANTANDER SERFIN… Él perdió su tarjeta de debito y como todas las dependencias públicas en Victoria están agregadas a esta empresa, tuvo que acudir a la sucursal que le correspondía.

La idea me dijo era cancelar el plástico extraviado y solicitar uno nuevo, pero debido a su ignorancia – en mi pueblo le dicen pendejez –pidió una que tarda días en llegar. En quincena, sin dinero y con su vieja echa una fiera, el amigo fue solicitar su dinero en ventanilla.

Pero sin el plástico, le dieron puro producto de puerco en trozo, total que vía manifestación incluida, logró hablar con el director del banco local y bueno aquí viene lo interesante.

Notablemente asombrado el funcionario bancario, le preguntó como solicitó tantas cosas si no existía ¿qué? respondió el burócrata maltrecho… Resulta que los datos en el sistema bancario no eran suyos… Correspondían a otro cuate del sur de Tamaulipas, lo más asombroso, es que ni el banco lo sabía.

Casi detenido por robarse su propia identidad, mi amigo tuvo que hacer circo, maroma y teatro para recuperar su lana y actualizar sus datos; la moraleja de esta histeria es: ¿Cómo demonios le pagaban su nómina?, ¿Cómo le cobraban su tarjeta? y ¿Cómo le ofrecían servicios en su domicilio, si él no existía?

Y la pregunta del millón ¿con esta clase de pifias, como se atreven los bancos a castigarnos como lo hacen? Es decir, con qué calidad moral esclavizan a los usuarios de tarjetas y los sumen en deudas que no pueden pagar. Lo más lamentable, es qué ninguna autoridad en la materia conozca esta clase de fallas.

Son miles los casos de robo de identidad…

Hace poco el Congreso de la Unión, anunció la severa fiscalización al sistema bancario, y la creación de un buró de bancos, donde el usuario de servicios financieros puede “checar” qué banco es el menos malo y así por decisión propia, saber en qué manos perversas va a caer. De hecho antes de conocer el caso del amigo despistado, me reí de la iniciativa, pensando que seguramente no va pasar nada… En este país jamás pasa nada ¿O sí?

Siguiendo con el tema de SANTANDER SERFIN, entre la plática, el jefe del banco, confesó que existen muchos casos de robo de identidad en el estado, problema que el sistema financiero en México no ha podido resolver. Basta con una credencial de elector, para que alguien saque una tarjeta o un crédito a tú nombre. ¡Háganme el favor! Si cuando uno acude a un banco, te fiscalizan hasta salva sea la parte para autorizar algo. Sospechoso muy sospechoso.

NEXTEL sigue haciendo de las suyas…

Desde hace meses la empresa NEXTEL en esta ciudad, acumula quejas de clientes furiosos que buscan cancelar el servicio, sin embargo como en los bancos, las letras chiquitas en los contratos, están diseñadas para hacer la vida miserable a las víctimas. Además aseguran que, como ya van a cerrar, les vale madre. Dicen.

Aseguran quienes están pasando por este trauma, que la pesadilla no acaba jamás y que ha sido necesario pagar abogados para desligarse de la empresa de telefonía. “Si se te ocurre dejar de usar el servicio para ahorrar, también existe un cobro por desuso de la línea, así de esas”, afirma una clienta desmoralizada.

Así podríamos seguir todo el día, contando anécdotas y cuentos de ultratumba en estos temas, pero sería violencia innecesaria, el chiste es ¿Quién defiende a la ciudadanía de atropellos de este tipo? Porque de tanta organización balín, elefantes blancos, similares y conexos  ya estamos hartos.

En fin.