Este 27 de abril, en El Universal se publicó que “…de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la economía comienza una débil recuperación gracias al repunte de la producción agropecuaria.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció 1.7% en términos reales durante febrero de 2014, respecto al mismo periodo del año anterior, y 0.54% con cifras desestacionalizadas frente al mes previo, informó el Instituto.

Estos resultados estuvieron en línea con lo esperado por los analistas del sector privado (consenso: 1.6% a tasa anual). Aun cuando este crecimiento representa una aceleración, comparado con la expansión revisada por el INEGI de 0.96% registrada en enero, la recuperación todavía resulta frágil.

El menor dinamismo de los servicios está explicado por la desaceleración que ha presentado el mercado laboral mexicano, aunado al fuerte descenso que ha presentado la confianza de los consumidores y de las empresas. Por su parte, la producción industrial creció 0.7% anual, como ya se había reportado…”

PROGRAMA DE INFRAESTRUCTURA: Un aliciente que los empresarios esperan haga reaccionar al crecimiento económico, fue el recién presentado Programa Nacional de Infraestructura (PNI).

Así el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) felicitó al gobierno de la República por la presentación este lunes 28 de abril del PNI 2014-2018 y se dijo listo para participar en su desarrollo (Nota de El Financiero).

En un comunicado, el organismo expuso que esquemas como los de Asociaciones Público Privadas, recientemente aprobadas por el Congreso, ofrecen una excelente oportunidad para consolidar el potencial que brinda el PNI y que representa la inversión histórica de 7.7 billones de pesos en áreas estratégicas.

De acuerdo al discurso del presidente Enrique Peña Nieto, al presentar el PNI este será un detonador esperado del desarrollo: “…Gran parte de la competitividad, del crecimiento económico y del bienestar social de los países, está determinado por contar con instalaciones de vanguardia, en aeropuertos, carreteras, puertos, telecomunicaciones, trenes, centrales eléctricas, complejos petroleros, gasoductos, presas, hospitales, equipamiento urbano y desarrollos turísticos, entre otras.

En este propósito, hoy presenté el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018, en los términos establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 con un enfoque integral, transversal y social. Por primera vez, se incluyen seis sectores estratégicos: 1) comunicaciones y transportes, 2) energía, 3) hidráulico, 4) salud, 5) desarrollo urbano y vivienda, y 6) turismo.

En conjunto, el Programa Nacional de Infraestructura prevé una inversión global de 7.7 billones de pesos. Para ser aún más precisos, se trata de una inversión de 7.7 millones de millones de pesos. Es como si todos y cada uno de los mexicanos, aportáramos alrededor de 70 mil pesos, para construir las obras que necesita el país.

Con las obras del Programa Nacional de Infraestructura, estamos cambiando el rostro de México y construyendo juntos un mejor futuro para todos. Éste es el México moderno, dinámico y de progreso que veo, y es el México que juntos ya estamos construyendo…” (Fuente Presidencia de la República).

En el caso de los beneficios esperados para nuestro estado Tamaulipas, citó aquí los comentarios de la columna “Cuadrante Político” de Fernando Acuña Piñeiro del día de ayer, denominada “Carrera contra el Tiempo”:

“…Me parece de lo más importante el reciente anuncio dado a conocer por el Presidente en materia de inversiones. Dichas acciones se encuadran dentro del tema denominado: “Plan Nacional de Infraestructura 2014-2018”.

Basta con leer la lista de las estratégicas obras para darnos cuenta de que Tamaulipas será, indudablemente, una de las entidades más beneficiadas en el norte del país. Sin embargo, el problema reside en el desfasamiento de los calendarios: nuestro estado y la federación traen relojes diferentes. Mientras que aquí concluye el sexenio en el 2016, los del altiplano traen cuerda política hasta el 2018.

A partir de aquí surge la pregunta: ¿Cuáles son las fechas que maneja el actual gobierno federal para arrancar y aterrizar toda la derrama millonaria en la ampliación de carreteras y equipamiento de las regiones gasíferas y petroleras de la entidad?

Los tiempos del Santa Claus Peñista deben de apresurarse en lo que concierne a Tamaulipas. De lo contrario, las elecciones federales de 2015 y las de 2016 se verán afectadas por los efectos de la inseguridad y del desempleo. Necesitamos un colchón de beneficios sociales y económicos que opere como amortiguador del descontento ciudadano. ¿Se logrará? …”

Esta importante reflexión le permitirá a nuestro gobernador Egidio Torre Cantú programar las acciones que desde el ejecutivo deberá aplicar para que los beneficios de este anunciado PNI y de la reforma Energética, realmente se aterricen en el tiempo que resta a este sexenio (2011-2016).

De lo contrario los esfuerzos aplicados al programa estatal de seguridad que ya cumple más de 3 años invirtiendo en apoyos de la misma por medio de las fuerzas federales, no permitirá que Tamaulipas despegue las obras de infraestructura que ha estado esperando en aras de lograr la paz tan necesaria para Tamaulipas.

Tamaulipas ha distraído importantes acciones de infraestructura que ya no le conviene seguir distrayendo, por lo que este PNI es el parteaguas para que se acciones la tan necesaria inversión estratégica estatal.