La falta de mantenimiento e inspecciones en la Línea 12 del Metro fue una de las razones de su colapso, de acuerdo con el informe causa-raíz que el gobierno de la Ciudad de México no ha hecho público.

El diario El País tuvo acceso al documento en el que la empresa noruega DNV “suma ese factor a los problemas de diseño, la construcción, la supervisión de la obra y asegura que de haberse atendido todos estos factores se ‘habría evitado el colapso del tramo elevado’ que el 3 de mayo de 2021 dejó 26 muertos y un centenar de heridos”.

“DNV no recibió datos de dichas inspecciones entre 2012 y 2019 y no parece que dichas inspecciones se hubieran realizado”, dijo la empresa.

La conclusión de este peritaje, al que el gobierno de la Ciudad de México ha calificado como tendencioso, es que el colapso no habría ocurrido si los gobiernos en turno -el de Marcel Ebrard, el de Miguel Ángel Mancera y el de Claudia Sheinbaum- atendían cuatro barreras: el diseño, la certificación de la obra por un ente independiente, la instalación adecuada de los pernos que “comprometió la integridad de esta estructura” y la falta de mantenimiento e inspecciones.

DNV concluyó que “no se habría mitigado esta amenaza atendiendo solo una barrera”.

A través del informe causa-raíz, DNV explica que no contó con los registros de mantenimiento o reparación de los componentes de concreto o metálicos utilizados en la ingeniería civil.

Mantenimiento de la L12
Como informó El Sol de México hace un año, al menos desde 2017 cuatro auditorías internas realizadas a la Línea 12 descubrieron irregularidades en el mantenimiento de trenes y obra civil, pues no se detallan las reparaciones, la ubicación de la avería ni los inspectores que supervisaron los trabajos.

La empresa TSO-NGE, encargada del mantenimiento de la Línea desde 2016, emitió pocos días después del desplome un informe del último estado de la vía. Ahí concluyó que “En base a las últimas inspecciones y trabajos realizados, que antes del 3 de mayo la vía en el tramo de estudio se encontraba en parámetros aceptables en base a los parámetros establecidos, para su operación”.

Un día después del colapso la entonces directora del Metro, Florencia Serranía, aseguró que en 2019 se realizó un estudio del comportamiento estructural del viaducto elevado de la Línea 12 que realizó la empresa Ingeniería Servicios y Sistemas Aplicados (ISSA), cuyos resultados «no representaron ningún riesgo a la operación».

Ese informe, nombrado como Sistema de instrumentación Sistemática y Seguimiento del Comportamiento del tramo elevado de la Línea 12, se hizo público recientemente.

“Por lo que respecta a los desplomos que se observan en algunas de las columnas del viaducto elevado, no podemos emitir opinión, toda vez que tan sólo se han realizado dos mediciones en un muy corto periodo de tiempo lo que impide observar una tendencia o una deformación de la estructura, así como también no podemos afirmar que los desplomos observados han sido resultado de un bajo control de fabricación de las columnas o bien por asentamientos diferenciales de la estructura o bien haya sido causado por errores en el montaje de las columnas y trabes”, concluyó ISSA.