Por: Redacción
Después de más de una década de “operar” sin cambios, la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) han decidido —oh, sorpresa— ponerle reglas a su programa de becas conjuntas SET-SNTE. Dicen que el propósito es evitar el “mal uso de recursos” y promover la “equidad” en la asignación. Casi parece un chiste, pero no: lo anunciaron en serio.
El titular de Educación, Miguel Ángel Valdez García, explicó con tono de renovación moral que ahora solo se permitirá un beneficiario por familia, se fijará un tope de 13 mil pesos por beca, y se formará un flamante comité de transparencia SET-SNTE, donde ambos lados, casualmente los mismos de siempre, se evaluarán entre ellos. También prometió publicar los resultados antes y después, como si la luz del sol pudiera borrar años de sombra administrativa.
“Tenían más de diez años sin modificarse estas reglas. Ahora buscamos que el recurso alcance para más familias”, dijo Valdez García, sin especificar cómo fue que sobrevivió tanto tiempo un programa que repartía dinero sin control… ni vergüenza.
Y por si fuera poco, el secretario confirmó que se abrió una investigación formal tras denuncias ciudadanas y una misteriosa solicitud anónima recibida por la Fiscalía Anticorrupción. Prometió entregar toda la información: listados, montos y nombres. “No es que queramos, es que debemos”, aclaró, como quien cumple con desgana una tarea impuesta por la realidad.
Eso sí, evitó mencionar cuánto dinero se desvió o quién se benefició, porque la transparencia, ya se sabe, tiene sus límites.
La investigación apunta al manejo de los recursos, las firmas obligatorias al recibir becas y la “posible discrecionalidad” en la asignación. En otras palabras: lo que todo el mundo sabía y nadie había querido mirar.
Mientras tanto, el nuevo reglamento promete que esta vez sí habrá justicia, honestidad y orden. Los mismos de siempre lo juran, con la misma solemnidad de siempre. Porque en la Secretaria de Educación , cuando se trata de impunidad, la verdadera tradición nunca se rompe: solo se maquilla con nuevas reglas.