El camionero tenía la radio encendida y un juguete de su hija a su lado. Avanzaba con su pesada carga de maderas por uno de los innumerables caminos de tierra de las zonas rurales de Ucrania.

Hasta que su rueda trasera derecha pisó una mina antitanques de la era soviética TM-62. La explosión hizo que el camionero Vadym Schvydchenko y el juguete saliesen despedidos de la cabina. El camión, vital para su subsistencia, se incendió.

El hombre de 40 años sufrió heridas leves en una pierna y la cabeza. Otros, sin embargo, no han tenido la misma suerte.

Los soldados rusos están instalando minas, bombas y otros explosivos en territorio ucraniano, que matan a civiles, alteran las cosechas y complican la reconstrucción de viviendas y pueblos. Seguirán causando muertes y la pérdida de miembros mucho después de que la guerra termine.

A menudo, las víctimas de las explosiones son campesinos y otros trabajadores rurales que no tienen más remedio que usar caminos minados para transportar sus cargas en un país que es uno de los graneros del mundo.

Schvydchenko dijo que evitará los caminos de tierra en el futuro, a pesar de que a menudo son la única vía de comunicación en las zonas rurales.