Por José Gregorio Aguilar

El 20 de abril de 2022 se cumplieron cinco años desde que comenzó la persecución sistemática de los testigos de Jehová en Rusia.

Desde entonces, unas 400 entidades legales de los Testigos, incluyendo sus lugares de culto, han sido clausuradas. Más de 1.740 hogares han sido allanados por las autoridades. A pesar de una protesta continua por parte de organizaciones de derechos humanos en todo el mundo, Rusia ha encarcelado a más de 320 testigos de Jehová, de los cuales más de 80 siguen en prisión.

En un comunicado, el vocero de los Testigos de Jehová en Tamaulipas, Ismale Lazcano, reveló que más de  600 miembros de esta institución religiosa, incluyendo 40 hombres y mujeres de más de 70 años, han sido sometidos a procesos judiciales.

Durante la audiencia ante el Tribunal Supremo en 2017, el

gobierno ruso argumentó que, aunque estaba cerrando las entidades legales de los testigos de Jehová, los Testigos a nivel individual serían libres de practicar su fe; sin embargo, estas declaraciones de parte del gobierno permitiendo la libertad de culto no concuerdan con sus acciones.

Andrew Wood, anterior embajador británico en Rusia, hizo este comentario sobre los testigos de Jehová: “Arrestarlos, maltratarlos y confinarlos es una violación de los derechos humanos fundamentales, así como del derecho que toda persona tiene de elegir su propia religión. Además, atacar a personas vulnerables sin importar su sexo o edad hace esta injusticia más grande.