Dos buques militares iraníes, que fueron sancionados a comienzos del mes por el Gobierno de Estados Unidos, permanecen atracados en el puerto de Río de Janeiro bajo el pretexto de una “misión de paz”, según argumentó la embajada iraní.

La flotilla busca dar una vuelta al mundo y su visita a Brasil se enmarca en la política de cooperación de Teherán “con países amigos”, con la que la república islámica busca impulsar la seguridad de las rutas de comercio marítimo, según un comunicado de la embajada.
La legación diplomática aclaró la situación del portahelicópteros Makran y la fragata Dena por la polémica que ha suscitado la decisión del Gobierno de Brasil de autorizar el atraque de ambos buques en Río de Janeiro, a pesar de las presiones de Estados Unidos para que se les denegara el permiso.

El Dena atracó el pasado domingo en un muelle del puerto de Río y el Makran permanece desde entonces en el fondeadero situado frente a las playas de Copacabana e Ipanema, según confirmó a EFE la administración portuaria de la ciudad.
La Marina de Brasil concedió autorización para el atraque de la flotilla el pasado enero, pero los buques no llegaron en la fecha prevista y la embajada iraní tuvo que solicitar una nueva autorización, que fue concedida el pasado viernes.